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viernes, 5 de febrero de 2016

El sionismo ya es más que un insulto a la inteligencia

Por Ramsés Ancira Saba

No ignoro la grandeza que en su momento tuvo la palabra sionismo, cuando manifestaba un legítimo amor por la tierra de nuestros antepasados, cuando proponía el socialismo como una forma de gobierno. Pero luego me acuerdo que el Partido Nazi, literalmente significaba nacionalista y socialista y veo como nazismo y sionismo se han homogeneizado, hecho simbiosis, al grado tal que a veces parece que el educado doctor Hyde viste un limpio  uniforme nazi, mientras que el incontrolable y siniestro doctor Hyde lleva en su pecho la bandera ensangrentada con la estrella de David.

Pobrecitos sionistas, nadie los comprende, ni Obama, ni Ban Ki Moon, ni nadie ¿Quién tiene que venir para que crean a sus críticos? ¿El Mesías? ¿Uno de sus  premios Nobel en medicina o genética? Dónde está la prueba ciega de  ADN que dice quien tiene derecho de sangre sobre un condominio en Cisjordania y cuál es la vivienda que debe ser derribada porque huele a palestino?

El Secretario de las Naciones Unidas advierte con sabiduría que para muchos jóvenes palestinos se acabó la esperanza. En toda la historia de la humanidad, cuando se acaba la esperanza solo aparece la muerte, la propia o la de los contrarios. ¿Qué esos judíos no saben interpretar la historia de Masada, cuando un suicidio colectivo fue la única salida a quienes no aceptaron la dispersión ordenada por Roma? Si conocen esta historia ¿por qué habría de sorprenderles que los palestinos den su vida a cambio de lo que consideren necesario?

En Europa se pide marcar lo que se produce en territorios ocupados e Israel clama antisemitismo; se toma la decisión en Estados Unidos, e Israel clama antisemitismo, quejándose además del presidente Obama. En Rusia el presidente Putin ataca blancos del fanatismo islámico e Israel manda a decir que están haciendo del presidente de Siria un nuevo Hitler; ahora Ban Ki Moon, a nombre de todas las naciones civilizadas de la tierra le advierte a Israel que se está pasando de la raya y, adivine... lo acusa de antisemitismo

Pobrecito del sionista, buscando la tierra prometida encontró petróleo pero se murió de sed, diría Facundo Cabral. Huyendo del nazismo inventó el sionismo, pero se le pudrió y como la materia no se destruye, sólo se pudrió y se le convirtió en sionanismo.

Y así como el onanismo puede ser una actividad privada inocua, el sionanismo en público es realmente asqueroso. Esa es la reacción que  provoca el discurso sionista cuando dice que la discriminación está bien, que los muros están bien, que destruir viviendas palestinas está bien, que tener leyes donde la justicia tiene un ojo abierrto para ver a los judíos y uno vendado para ver a los palestinos está bien.

El sectarismo y el apartheid, son como el mítico judío Onan que quiere darse placer solo. Que pena porque el Sinaí tiene más de 5 mil años con la misma especie humana, unos que leen el Talmud, otros que lo hacen en el Corán y de dos mil años para acá, otros que consultan el Nuevo Testamento.

Si alguna vez Israel mereció un pedacito de planeta al que pudiera llamar suyo, lo ha perdido. Ya no sirve ni como policía del medio oriente. Hay que atribuirle mucho de la crisis de refugiados sirios que hoy representa un nuevo problema para el mundo. Hay que agradecer a su paranoia que hoy Irán tenga acuerdos que lo hacen un país conveniente a los intereses energéticos del mundo.

Pobrecitos los sionistas, solamente lo barato se compra con el oro y su discurso victimista ya es tan  corriente como barato

Israel ha sido tan malo para gobernar, tan injusto y discriminatorio, que a lo mejor no sería mala idea que le ceda su parte al Vaticano, un tercero en discordia, y establezca un territorio libre asociado, con un mismo espacio geográfico y un triunvirato para gobernarlo.

Enlace Judío ha publicado dos artículos que han impulsado las líneas precedentes, la traduccion de un artículo escrito por Ban Ki Moon, que traduce Esti Peled; y la respuesta de un sionista al que la traductora nos presenta como portavoz internacional de la comunidad judía de Hebron.

Con la autorización expresa de Enlace Judío para citar sus artículos, copiamos y pegamos los dos, para que cada lector saque sus propias conclusiones. Las mías ya las expuse líneas arriba


Israel / Sr Ban Ki-Moon, usted no es ningún mensajero

ISRAEL – La siguiente carta la dirige Yishai Fleisher, portavoz internacional de la comunidad judía de Hebrón, a Ban Ki-Moon en respuesta a la que este último dirigió a Israel publicada en el New York Times y que Enlace Judío recogió aquí http://www.enlacejudio.com/2016/02/01/ban-ki-moon-israel-no-dispares-al-mensajero/
BAN_Ki-moon
AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO MÉXICO
Estimado Sr. Ban Ki Moon,
Nadie se perdió el doble sentido del título de su reciente artículo del New York Times, “No dispares al mensajero, Israel”, que tenía el descaro de acusar a Israel de exaltado e insinuar que tiene un gatillo fácil. Y sin embargo, más allá de esta difamación apenas velada, Usted llegó a sugerir que le había ofrecido a Israel un “mensaje” importante – que debíamos apresuramos a sellar un acuerdo de dos estados – como si jamás hubiéramos oído hablar de esto antes o como si alguien de la zona aun creyera que era una idea útil.
Debemos derribar las afirmaciones falaces e hipócritas de su artículo.
Por favor, permítame dar más detalles.
En primer lugar: Repetir la palabra “ocupación” muchas veces podría influir en los ignorantes pero no es más que una escandalosa mentira. Israel no está ocupando Cisjordania en absoluto. Cisjordania – o lo que nosotros llamamos Judea – es el corazón de nuestra tierra ancestral. Esto fue confirmado por la Sociedad de las Naciones, predecesora de las Naciones Unidas, que reconoció los derechos históricos de los judíos en Judea. De hecho, dado que esta es nuestra amada tierra natal, muchos judíos (400.000 en el último recuento) optaron por construir sus casas y vivir sus vidas aquí.
Sin embargo, los judíos están bajo ataque en Judea, motivo por el cual hemos desplegado nuestro ejército. Si nadie corriera hacia los judíos blandiendo un cuchillo, o acribillara judíos con armas automáticas mientras están circulando, no habría necesidad de una presencia militar y la “sensación” de ocupación desaparecería. Así de simple. Deje de amenazar a los judíos, y dejará de sentir ocupación. Siga denegando a los judíos el derecho a vivir en nuestras tierras ancestrales y siga atacándonos salvajemente, y seguirá teniendo la sensación de que hay un poderoso ejército judío muy cerca.
Sr Ban, es usted el que mantiene a los palestinos bajo una “ocupación” de mentiras porque usted les sigue diciendo que los judíos no pertenecen a Judea, y por lo tanto difunde la falsa esperanza de que un día los judíos no estarán allí. Pero eso no ocurrirá. Israel siempre estará en Judea, porque, tanto si usted lo entiende como si no, está en el núcleo de nuestra identidad. Ahora corresponde a los palestinos locales decidir: ¿quieren escucharlo a usted y vivir en la negación y lucha para siempre, o aceptar la verdad y vivir en paz?
En segundo lugar: la idea de que el yihadismo contra Israel es el resultado natural de la “opresión” de los palestinos no es más que un falso pretexto, una mascarada, una estratagema. El yihadismo es una forma supremacista de la ideología islámica que está barriendo Oriente Medio. Trató de destruir la vida judía antes de que Israel estuviera en Samaria. La Jihad busca destruir a los yazidis, los coptos, y los árabes moderados que no comparten la rígida visión del mundo de los yihadistas. Las muchas guerras y miles de ataques contra Israel provienen del yihadismo que rechaza la realidad de un Israel judío en un Medio Oriente musulmán – o la presencia de cualquier otra persona en un Medio Oriente musulmán, si vamos al caso.
Por suerte para la yihad, ellos lo tienen a usted que da credibilidad internacional y cobertura política a la idea de que “Nadie puede negar que la realidad cotidiana de la ocupación provoca ira y desesperación, que son los principales causantes de la violencia y el extremismo”. ¿Es la ocupación israelí la que impulsa a los Hermanos Musulmanes en Egipto, a al-Qaeda en Arabia Saudita, y al Estado islámico en Siria e Irak? ¿Es la ocupación israelí la que provoca ataques yihadistas en Europa? Por supuesto que no. Ban, sus afirmaciones en sentido contrario insultan la inteligencia de un mundo que está sintiendo el peso de la yihad global.
Tercero: Su preocupación por la Autoridad Palestina y su inminente colapso es conmovedora y admirable – sobre todo si es miembro de esa organización que idolatra a los asesinos, dedicada a la tortura rutinaria de sus propios ciudadanos, es corrupta hasta la médula y ha defraudado a la comunidad internacional en cientos de millones de dólares. La AP no ha ofrecido nada más que mentiras y el asesinato de judíos – pero es mucho peor para los propios ciudadanos árabes. Muchos árabes que conozco en Hebrón y Jerusalem están rezando a Allah, que les levante la carga de la AP que pende sobre ellos y sus hijos. Estos árabes quieren una vida digna, como la que tenían antes de los temidos Acuerdos de Oslo que los puso a merced de su exaltada Autoridad Palestina. Muchos árabes lo maldicen a usted y sus “derechos humanos”, que permiten a los peores terroristas eliminarlos y lavan el cerebro a sus hijos hacia el yihadismo. Es verdad que la mayoría de los palestinos están cansados de la “dura, humillante y eterna ocupación” – de la AP.
Sr Ban, vivir bajo la represiva AP es como vivir en una Corea del Norte autoritaria – mientras que justo al lado, en Israel, tierra de derechos, progreso y posibilidades, judíos y árabes viven en la Corea del Sur de la zona. Sin embargo, usted Sr. Ban, que procede de Corea del Sur, es un defensor de un régimen terrorista similar al de Corea del Norte para los árabes y usted pide que “las autoridades israelíes…. inequívocamente apoyen a la Autoridad Palestina y las instituciones palestinas”. Nada como la ONU para solucionar problemas.
Cuarto: Resultará difícil oír esto, pero … el concepto de los Acuerdo de Oslo de tierra a cambio de paz, dos estados viviendo uno junto al otro está muerto – y lo estuvo desde el primer momento. Ofrecer la patria amada por paz resulta espinoso, y no nos ha ganado el respeto de nuestros vecinos de Oriente Medio. La idea de dos estados se basó en la premisa de que los judíos renunciarían felizmente a su propio patrimonio histórico y se olvidarían de Hebron, Bethel y el Monte del Templo, a cambio de la promesa de que se le permitiera vivir. El problema es que si alguna vez hubo un pueblo consciente históricamente, son los judíos. Nunca dejamos, y nunca dejaremos de recordar, anhelar y luchar por nuestra patria, inextricablemente entrelazada con nuestra propia condición judía.
Así que ahora, el concepto de dos-estado ha muerto, y sólo anticuados como usted, Sr. Ban siguen obsesionados con reactivarlo. Mientras usted lo difunde como la única solución, existen muchas otras ideas viables para un futuro mejor. Es hora de que un inepto como usted salga de la escena y deje a los pueblos nativos que lo solucionen solos.
Quinto: Si bien, como se ha explicado, no nos dedicamos a la “ocupación”, usted y su organización, Sr. Ban, están inmersos en la preocupación. Mientras el cuarto de millón de sirios que han sido asesinados en los últimos cinco años empequeñece el número de israelíes y palestinos muertos en todos nuestros conflictos, usted escribe cartas sobre Israel en el Times. Mientras unos 200.000 presos están recluidos en cárcel en los campos de Corea del Norte, usted abandona su propia zona para hacer discurso tras discurso sobre nosotros.
Y a pesar de que su puesto de trabajo implica que los aspirantes tienen derecho a meter la nariz en los asuntos de todos, sería bueno si tuviera algún éxito, que diera marcha atrás a su arrogancia. Aquí, en Medio Oriente, los árabes y los judíos – excepto los que están empleados en su abotargada organización – pensamos que usted es un fracaso abismal. Algunas escuelas operadas por las Naciones Unidas aquí, han sido acusadas de enseñar la yihad que envía a los adolescentes a morir, en sus campos donde usted mantiene a los palestinos en condición de perpetuo refugiado, y usted niega la historia judía con su UNESCO usurpadora de culturas, que decidió que la antigua Tumba de Raquel en Belén debería llamarse mezquita Bilal bin Rabah.
En resumen, gracias por publicar su “mensaje”. A cambio, nosotros tenemos un mensaje para usted: Encontramos su diatriba impulsada por un programa obsesivo, ignorante y anticuado. No se sorprenda si los palestinos siguen rezando por el colapso de la AP, y nosotros los judíos seguimos “ocupando” nuestra propia casa. Somos nosotros, la gente de esta zona, los que vamos a resistirnos a sus mensajes y su fórmula de guerra infinita.
Yishai Fleisher
Portavoz internacional de la comunidad judía de Hebrón.
Fuente: The Jerusalem Post- Traduce y edita: Silvia Schnessel para Enlace Judío México
http://www.enlacejudio.com/2016/02/04/israel-sr-ban-ki-moon-usted-no-es-ningun-mensajero/
Reproducción autorizada con la mención: © EnlaceJudíoMéxico

Ban Ki-moon: Israel, no dispares al mensajero

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BAN KI-MOON
En Israel y los territorios palestinos ocupados, 2016 ha comenzado como terminó el año anterior – con niveles inaceptables de violencia y un discurso público polarizado. Esa polarización se manifestó en los pasillos de las Naciones Unidas la semana pasada cuando señalé una simple verdad: La historia demuestra que la gente siempre reacciona a la ocupación.
Algunos optaron por disparar al mensajero – tergiversando mis palabras y convirtiéndolas en una justificación equivocada de la violencia. Los apuñalamientos, las embestidas de coche y otros ataques de los palestinos contra civiles israelíes son reprobables, al igual que la incitación a la violencia y la glorificación de los asesinos.
Nada justifica el terrorismo. Yo lo condeno categóricamente.
Sin embargo, las medidas de seguridad por sí solas no pueden detener la violencia. Como he advertido al Consejo de Seguridad la semana pasada, la frustración y las reclamaciones de los palestinos se están acrecentando bajo el peso de casi medio siglo de ocupación. Ignorar esta situación no la hará desaparecer. Nadie puede negar que la realidad cotidiana de la ocupación provoca la ira y la desesperación, los principales impulsores de la violencia y el extremismo que socavan cualquier esperanza de una solución negociada de dos Estados.
Los asentamientos israelíes siguen en expansión. El Gobierno ha aprobado planes para más de 150 nuevas viviendas en los asentamientos ilegales ubicados en los territorios ocupados de Cisjordania. El mes pasado, 149 hectáreas en Cisjordania fueron declaradas “tierras del Estado”, un estatus que normalmente beneficia a los colonos israelíes.
Al mismo tiempo, miles de viviendas palestinas en la zona están en riesgo de demolición a causa de obstáculos que pueden ser legales en papel pero en la práctica son discriminatorios. Los palestinos – especialmente los jóvenes – están perdiendo la esperanza ante lo que parece ser una severa, humillante e interminable ocupación. Los israelíes también están sufriendo ataques casi diarios, perdiendo de vista la posibilidad de una paz global con los palestinos.
Las Naciones Unidas, junto con Estados Unidos, la Unión Europea y la Federación Rusa, insta a producir cambios sustanciales en la política para fortalecer los pilares económicos, institucionales y de seguridad de la Autoridad Palestina. Participamos con los países árabes de la región a fin de fomentar el apoyo que ambas partes requieren para lograr la paz y la seguridad para israelíes y palestinos por igual.
Seguimos trabajando con Israel y la Autoridad Palestina para reconstruir Gaza y prevenir otro conflicto devastador, presionando a los palestinos para una verdadera reconciliación nacional. Por supuesto que un acuerdo duradero entre Israel y Palestina requiere difíciles compromisos por parte de los líderes y los pueblos de ambos lados. Las autoridades israelíes deben apoyar a la Autoridad Palestina y las instituciones palestinas de manera inequívoca. Esto requiere cambios significativos en las políticas relacionadas con la Ribera Occidental y Gaza, salvaguardando las legítimas preocupaciones de seguridad de Israel.
Tales medidas pueden comenzar con la vivienda, el agua, la energía, las comunicaciones, la agricultura y el acceso a los recursos naturales. Éstas deben incluir la aprobación inmediata de los planes generales propuestos por las comunidades palestinas en la zona C de Cisjordania bajo control israelí, lo que permitirá la inversión y el desarrollo.
Por su parte, los palestinos deben hacer compromisos políticos para que Gaza y Cisjordania se unan bajo un solo gobierno democrático según los principios establecidos por su organización nacional, la Organización de Liberación de Palestina. Esto también implica la firme y constante denuncia del terrorismo y la adopción de medidas preventivas para poner fin a los ataques contra israelíes, incluyendo el cese inmediato de la construcción de túneles desde Gaza.
Siempre enfrentaré a aquellos que desafían el derecho de Israel a existir, al igual que siempre defenderé el derecho de los palestinos a tener su propio Estado. Es por ello que me preocupa el hecho de que estamos llegando a un punto de no retorno para la solución de dos Estados. Y me inquietan las declaraciones de altos cargos del gobierno israelí de abandonar este objetivo totalmente.
El estancamiento conlleva riesgos graves para ambas partes: la continuación de la ola de terrorismo y asesinatos; el colapso de la Autoridad Palestina; mayor aislamiento y presión internacional sobre Israel; y la corrosión de la base moral de ambas sociedades, cada vez más habituadas al dolor del otro.
La crítica a las Naciones Unidas – o los ataques en mi contra – vienen con el territorio. Pero cuando verdaderas inquietudes por las políticas miopes o moralmente perjudiciales emanan de tantas fuentes, incluyendo los amigos más cercanos de Israel, es imposible seguir rechazando las críticas de todos los bien intencionados.
Cada uno es libre de elegir lo que acepta o rechaza de los discursos. Pero ha llegado el momento de que israelíes, palestinos y la comunidad internacional lean la escritura en la pared: El status quo es insostenible. Mantener a otro pueblo bajo la ocupación indefinidamente pone en peligro la seguridad y el futuro de los israelíes y los palestinos.
Fuente: The New York Times
Traducido por Esti Peled
Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudíoMéxico

Mi conclusión: ya no sigamos desprestigiando esa palabra noble que nombrábamos sionismo. Esa pública demostración que hace a diario Israel de su racismo y discriminación, de sus partes pudendas, requiere una nueva denominación. Si el lenguaje se construye y se transforma, llamémosle sionanismo, si no quiere llamarle francamente  sionazismo.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Netanyahu rompe la marca mundial del cinismo


 Maciek Wisniewski


Parecía difícil que Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí,
batiera su propio record de chutzpah (descaro, en hebreo y yidish; en  polaco: hucpa), una nefasta faceta personal –y estilo de hacer
política– en cuya crítica se especializa el viejo Uri Avnery (véase: A  world record for chutzpah, en Counterpunch, 16-18/8/13).

Pero lo logró. Y no sólo eso. Con un par de frases llevó también todo
el debate en torno al conflicto judío-árabe –incluso su entendimiento–
a otro nivel de demencia (y vaya, ya ha hecho mucho).

Pero... ¡qué frases! Los guionistas de Hollywood se morirán de
envidia. Los historiadores en todo el mundo, que por décadas –y sin
éxito– han tratado de ubicar el momento exacto en que Hitler oprimió
el botón de la solución final, querrán cambiar de profesión.

En la historia según Netanyahu todo ocurrió entre las 4:30 y las 5:45
de la tarde del 28 noviembre de 1941 en Berlín, durante el encuentro
entre el Führer y Haj Amin al-Husseini, el muftí de Jerusalén
(1921-1937) y líder nacional palestino. Según él, hasta aquel entonces
Hitler no quería exterminar a los judíos, sino expulsarlos (¡sic!),
pero el muftí lo hizo cambiar de idea (¡sic!):

–Si expulsa a los judíos, todos ellos vendrán aquí [a Palestina].

–Entonces, ¿qué debo hacer con ellos? –pregunta Hitler.

–Quemarlos –responde al-Husseini.

¡Uno de los grandes misterios de la historia resuelto en 20 segundos!
Sólo que... todo este diálogo es totalmente apócrifo, no está en los
documentos de la época (véase: What really happened when muftí met
Hitler, en Haaretz, 22/10/15) ni en ningún otro lugar, salvo la
imaginación de Netanyahu.

Dina Porat (Yad Vashem): es un completo disparate; Moshe Zimmerman
(Universidad Hebrea): es algo al borde del negacionismo; Tom Segev
(autor de Seventh million, sobre usos y abusos del Holocausto): es un
cuentito inoportuno.

Quizás sería algo sólo para reír, una buena escena en una comedia
sobre el Holocausto (¿con Bruno Ganz como Hitler y Roberto Benigni
como muftí?), si no fuera por el momento y contexto.

El desafortunado muftí al-Husseini que, exiliado en Europa,
oponiéndose al colonialismo británico y buscando garantías para la
Palestina independiente se alió con los nazis –pero nunca fue nada más
que un peón en su propaganda–, hizo su reaparición de las tinieblas de
la historia (¡con diálogo y todo!) en un ferviente discurso que
Netanyahu dio ante el Congreso Mundial Sionista en Jerusalén (video:
Haaretz, 21/10/15), celebrado en medio de una nueva ola de
enfrentamientos palestino-israelíes (con Jerusalén y la mezquita Al
Aqsa como centro).

El mismo día, fuerzas israelíes abatieron a cinco palestinos en
territorios ocupados y fue asesinado un colono israelí. En un mes
murieron más de 50 palestinos y unos 10 israelíes (la mayoría acuchillados).

Mencionar al muftí –instigador de los ataques a judíos en los años 20
(verdad) e instigador del Holocausto (mentira)– tenía dos propósitos:

1) aparentar que el motivo detrás de la actual revuelta palestina no
es el peso de la ocupación y el colonialismo, sino el viejo odio y
antisemitismo genocida (¡sic!) que se remonta incluso a la época pre
Israel, 2) y completar el paso de estafeta de miedo: después de que el
acuerdo nuclear con Irán le quitó a Netanyahu su principal arma
política –la bomba iraní bautizada por él como segundo Holocausto
(¡sic!)–, se pasó a tiradores de piedras (amenazados con 20 años de
cárcel), al terror de los cuchillos y finalmente a
“palestinos-artífices de la ‘solución final’” (¡sic!).

Nada nuevo bajo el sol.


La reciente chutzpah de Netanyahu es sólo otro caso de la vieja
operación que Idith Zertal llamó la nazificación de los palestinos
(véase: “Israel’s Holocaust and the politics of nationhood”, 2005) que
consiste en:

• La identificación de los palestinos desplazados por la creación de
Israel (1948) con el Holocausto mediante su transformación en amenaza
existencial, su deshumanización y demonización (reforzando la idea de
victimización judía y de Israel-país en estado de emergencia permanente).

• El desplazamiento temporal y espacial de amenaza nazi a los
palestinos y a Medio Oriente para justificar su desalojo y otras
prácticas coloniales (sobre todo después de la guerra de 1967).

• La normalización y legitimación del expansionismo provisto de un
argumento moral (los 6 millones...) y visto como medida preventiva
contra el nuevo Auschwitz.

Por si fuera poco, los palestinos también caen víctimas de una
transferencia del trauma.

Bien anota en este contexto David Hearst: con el paso del tiempo y las
nuevas generaciones, la rabia post Holocausto en Israel –igual que el
miedo un objeto de manipulación– crece y muta, pero su objetivo ya no
son los que realmente mataban: los alemanes, ucranios, letones o
polacos, sino... los palestinos (MEE, 21/10/15).

En la mayoría, las marchas de veteranos de las SS en Riga o marchas
con antorchas de neonazis ucranios y veteranos de OUN/UPA
corresponsables por la masacre de 34 mil judíos en Babi Yar en
septiembre de 1941, en la primera fase de la solución final (antes del
encuentro muftí-Hitler y sin que haga falta su incitación...), ya no
evocan la imagen del exterminio tanto como lo hacen las marchas de Hamas.

En fin: la sola idea de que Hitler era un antisemita despistado que
necesitaba preguntarle a al-Husseini qué hacer con los judíos es
absurda (y ahistórica).

Uri Avnery: “Hitler trataba su antisemitismo en serio y lo aplicaba a
todos los semitas. También detestaba a los árabes. Contrariamente a la
leyenda, sentía aversión al muftí… lo recibió una vez para la foto
pedida por la propaganda y no quiso verlo de nuevo”.

También contrariamente a la leyenda (propaganda sionista), en la
historia del mundo árabe no hubo casos de odio y persecuciones como
los de Europa culminados con la Shoah; al contrario: lo que hubo fue
–en general– entendimiento y coexistencia (The fallacy of rising
anti-semitism, en Counterpunch, 20-22/2/15).

Ayer el Holocausto fue una gran hecatombe; hoy, según Norman
Finkelstein (Why is Netanyahu trying to rewrite history?, en Al
Jazeera, 22/10/15), ya es sólo una shmata (trapo en yidish, del polaco
szmata) para todos los usos políticos del momento.

¿Qué es –desde el punto de vista histórico– lo más chocante en la
versión apócrifa del encuentro entre el gran muftí de Jerusalén Haj
Amin al-Husseini y Adolf Hitler (28/11/41) ofrecida por Benjamin
Netanyahu (véase: La Jornada, 30/10/15)?:

a) Blanquear a Hitler (“que sólo quería expulsar los judíos pero el
muftí le dijo de ‘quemarlos’”).

b) Absolver a los alemanes (que no eran tan malos ya que el Holocausto
fue incitado por los viles árabes).

c) Borrar a Europa del camino a Auschwitz (aparentando que la idea
vino de afuera y no existía hasta noviembre de 1941).

Todo: a), b) y c). Imagínense: ¡el primer ministro israelí dándoles la
mano a los negacionistas! Pero lo último resulta quizás más
perturbador. Piénsenlo: ¡como todos andaban (andábamos) equivocados!

Zygmunt Bauman, que analizó el Holocausto como producto de síntesis
única de varias tendencias de la modernidad europea ( La modernidad y
el Holocausto, 1989). Enzo Traverso, que estudió cómo la continuidad
histórica de la Europa liberal –desde la guillotina y la fábrica
capitalista, hasta las matanzas coloniales y la Primera Guerra Mundial
(sin olvidar el bien enraizado antisemitismo)– formó el universo
social y mental en que se engendró la solución final ( La violencia
nazi: una genealogía europea, 2002). Varios historiadores que
rastrearon la puesta en marcha de la máquina de la muerte hasta
mayo/junio de 1941, concluyendo que fue la fusión del antisemitismo
biológico nazi con las condiciones de guerra y estableciendo una línea
desde Mein kampf de Hitler (1929), su discurso sobre la destrucción de
la raza judía (enero de 1939), el Holocausto por balas: matanzas a
cargo de unidades móviles/ Einsatzgruppen (y sus ayudantes ucranios,
letones o lituanos), los primeros experimentos con cámaras de gas
(septiembre de 1941), hasta la operación Reinhard y la construcción de
campos de exterminio en Polonia (octubre de 1941). Incluso Raul
Hilberg, el más grande historiador del Holocausto, que en su opus
magnum de tres tomos le dedicó al muftí apenas... un pasaje ( La
destrucción de los judíos europeos, 1961).

¡Y ahora resulta que fue por la incitación palestina! Bueno: eso
quisiera Netanyahu.

Aunque Yad Vashem rechazó sus revelaciones, su propio modo de enseñar
historia no está lejos: la entrada sobre al-Husseini en su
Enciclopedia del Holocausto es dos veces más larga que la de Goebbels,
más larga que la de Himmler y Heydrich juntas y sólo un poco más chica
que la de Hitler. ¿ Cui bono?

Quisiera proponer una fórmula: si no se sabe de qué se trata, se trata
de la propaganda sionista.

Gilbert Achcar: manipular la figura del muftí sirvió ayer para hablar
de la corresponsabilidad palestina por la Shoah y justificar la
creación de Israel en su tierra ( The arabs and the Holocaust: the
arab-israeli war of narratives, 2010).

Joseph Massad: pintar al muftí como el partícipe del Holocausto sirve
hoy para presentar la resistencia palestina no como un proyecto
anticolonial, sino una reacción antisemita ( The persistence of the
palestinian question, 2006).

En esto andaba Netanyahu: pintando los últimos ataques palestinos no
como una reacción al colonialismo, sino viejo afán judeicida. Y cuando
se le acabó la pintura, dijo que lo que dijo... no era del todo cierto. ¡Uff!

Primero se retractó a medias (no quise blanquear a Hitler, pero
tampoco hay que disminuir el papel del muftí en el exterminio (¡sic!),
The Guardian, 21/10/15), luego casi del todo (“no quise crear la
impresión que fue él quien ideó la ‘solución final’, lo hicieron los
nazis sin influencia externa en junio de 1941”, The New York Times, 30/10/15).

Sólo que una vez nazificados los palestinos, cuando la foto de
al-Husseini con Hitler, el único propósito y producto de su reunión,
ya dio la vuelta al mundo, mandó otro mensaje: Este es el padre de la
nación palestina.

Uri Avnery: “Es ridículo bautizar al muftí como el ‘padre de la
nación’. En todos mis cientos de encuentros con los palestinos, desde
Arafat para abajo, jamás escuché una buena palabra de él (...) lo
describían como ‘patriota’, pero igual una persona de horizontes
estrechos (...) culpable por el desastre de 1948”, ( Counterpunch, 30/10/15).

Tampoco retiró su aseveración que al-Husseini fue juzgado en
Nuremberg. No. No fue juzgado. Ni allí, ni en ninguna otra instancia.
Tal vez debería.

Sirvió a los nazis con mensajes radiales dirigidos a los musulmanes en
la URSS. Ayudó a reclutar a los musulmanes bosnios para la 13 división
de las SS que luchaba contra los partisanos de Tito (y no estaba
involucrada en ningunas acciones antijudías). Una vez bloqueó un
transporte de Cruz Roja a Palestina con niños húngaros-judíos que
sabía que irían a Auschwitz, pero no fue artífice del Holocausto (los
alegatos de un ayudante de Eichmann que lo implicaba en su planeación
–y de dónde viene también la acusación– fueron rechazados por
historiadores como Yehuda Bauer por poco creíbles).

Al final murió tranquilamente en Beirut en 1974 y nadie se interesó
por él. Ni siquiera los propios israelíes que lo tenían al lado y que
sí se molestaron 10 años antes por el mencionado Eichmann hasta la
lejana Argentina.

En sus memorias, Abu Iyad, alto dirigente palestino, anota que unos
años antes de 1974 lo confrontó por su acercamiento a Hitler, error,
que condenamos inequívocamente ( My home, my land: a narrative of the
palestinian struggle, 1981).

Los disparates de Netanyahu, aunque productos de otro contexto, se
insertan en la oleada del revisionismo histórico derechista rampante
en Europa, agudizado por el conflicto en Ucrania y orientado a
rescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Al final, lo del revisionismo lo tiene en las venas: su padre (de
hecho: un historiador...) fue secretario de Vladimir Ze’ev Jabotinsky,
fundador del sionismo-revisionista inspirado por el fascismo italiano,
que apelaba por una postura más dura frente a los árabes.

Desde su fundación, Israel pasó por varias guerras (como la de 1967,
que lo volvió un régimen colonial), pero la historia de la Segunda
Guerra Mundial –y su manipulación– sigue siendo clave en la estrategia
de demonizar y justificar el despojo de los palestinos.

* Periodista polaco

Maciek Wisniewski*

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