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martes, 28 de junio de 2016

'Soy judía, y quiero que la gente boicotee a Israel'

Rebecca Vilkomerson

Hay que hacerle rendir cuentas por sus abusos contra los derechos humanos

En 2009 estaba viviendo en Tel Aviv durante la Operación Plomo Fundido. En esa ofensiva, Israel mató a unas 1.400 personas palestinas en Gaza. Cuando pequeños grupitos salíamos a la calle para protestar contra la guerra, a menudo éramos atacados con huevos por los transeúntes. Cuando dejaba a mis hijas en el jardín de infantes, las madres y padres charlaban como si nada inusual estuviera sucediendo. Cuando me preguntaban qué había de malo, yo les decía que estaba profundamente angustiada por lo que estaba pasando apenas a 40 millas de nosotros. Su respuesta era un silencio incómodo, o una furiosa defensa de las acciones de Israel.
Yo quería hacer algo concreto para que las y los palestinos alcancen la libertad y los plenos derechos humanos. Entonces me metí en el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Este esfuerzo no violento, iniciado en 2005 por una amplia coalición de organizaciones de la sociedad civil palestina, es un llamado a la acción de la solidaridad internacional hasta que Israel respete el derecho internacional y deje de violar los derechos humanos palestinos. Pero no es fácil… El gobernador de mi propio estado, Nueva York, recientemente condenó al BDS mediante un decreto ejecutivo unilateral.
Siete años después, ha habido dos ataques horrendos más sobre Gaza. Unos 500 niños y niñas palestinas fueron asesinados en 2014. Aun cuando no hay bombardeos intensos, la población palestina de Gaza vive bajo el bloqueo. La que vive en Cisjordania está severamente restringida por la matriz de control israelí, que incluye puestos de control militar, detención administrativa [sin cargos ni juicio] y demoliciones de casas. Dentro de Israel, las personas palestinas con ciudadanía israelí viven bajo un sistema de desigualdad en materia de leyes y derechos. Fuera de Israel, las y los refugiados no pueden regresar a sus hogares.
Por supuesto, durante este tiempo también ha habido ataques contra civiles israelíes. Son un síntoma horrible de la prolongada ocupación y represión, como el propio alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, señaló después de un reciente ataque en la ciudad donde murieron cuatro personas judías.
Estoy convencida de que Israel no va a cambiar sus políticas hasta que la presión exterior sea imposible de ignorar. El BDS es un medio poderoso para empujarlo a actuar. Y durante el tiempo que he sido parte del movimiento, hemos tenidos éxitos crecientes. Importantes iglesias cristianas han retirado inversiones de compañías que lucran con la ocupación. Docenas de universidades estadounidenses han aprobado resoluciones de desinversión. Más de 100 artistas se rehúsan a actuar en Israel, y corporaciones multinacionales como G4S y Veolia se están retirando del mercado israelí.
En este tiempo, también se ha operado un cambio en la opinión pública. En 2015 una encuesta del Instituto Brookings reveló que 49 por ciento de los votantes demócratas aprueban imponer sanciones contra Israel por su construcción de colonias [en el territorio palestino]. Una encuesta de la firma Pew conocida el mes pasado mostró que por primera vez los demócratas liberales tienen más simpatía por Palestina que por Israel. En mayo, la firma de investigación Ipsos reveló que un tercio de la población de EE.UU. apoya el boicot, la desinversión y las sanciones a Israel hasta que respete los derechos palestinos.
Pero nuestros esfuerzos están siendo amenazados aquí en EE.UU. por una estrategia coordinada a nivel nacional y bien financiada por el gobierno israelí y sus lobbies. En el último año, 22 estados han presentado o aprobado leyes anti-BDS. Muchas de estas medidas han ilegalizado las relaciones comerciales con empresas que apoyen el BDS. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo (demócrata), ha redoblado esa estrategia con un decreto ejecutivo draconiano que crearía una lista negra de empresas y organizaciones que deciden no invertir en Israel o abogar por el BDS. El decreto de Cuomo eludió el legislativo estatal, donde la oposición de quienes apoyan los derechos palestinos y la libertad de expresión –incluyendo muchas integrantes de Voz Judía por la Paz– había bloqueado con éxito las propuestas de legislación anti-BDS.
Eso está mal. Hacer responsable a un estado por sus violaciones del derecho internacional y los derechos humanos no es discriminación. El Estado de Israel no es lo mismo que el pueblo judío.
Aquellas hijas a las que llevaba al jardín de infantes en Tel Aviv en 2009, son ahora estudiantes de secundaria en Brooklyn. Si como ciudadanas israelíes eligen algún día vivir en Israel/Palestina, espero que sea un lugar donde todas las personas, judías y palestinas, puedan vivir en igualdad y libertad. Considero que el BDS es la mejor herramienta que tenemos para hacer realidad ese sueño. En el futuro recordaremos estos esfuerzos por legislar contra el BDS como los últimos intentos desesperados de proteger a Israel contra la tan necesaria presión para que cambie sus políticas. Cuomo se ha parado en el lado equivocado de la historia.
Acerca del autor: Rebecca Vilkomerson es Directora Ejecutiva de Jewish Voice for Peace.
Fuente: Rebecca Vilkomerson, Washington Post / Rebelión (Traducción: María Landi)

jueves, 15 de octubre de 2015

El hijo de un general sionista vs el Estado judío

 FUENTE 
Ángel Guerra Cabrera
E
l mundo se acuerda cada cierto tiempo de que existe Palestina, un pueblo al que le han sido negados todos los derechos, incluyendo el más sagrado de todos a una vida digna. Ocurre cuando ese pueblo se rebela contra el infierno al que fue arrojado sin compasión en 1948.
Entonces el mundo recuerda Palestina y pese a que las imágenes de despojos y asesinatos de sus hijos son cada vez más crudas, todavía muchos se conforman con el relato de los medios de comunicación hegemónicos, contradictorio con las crudas imágenes que ellos mismos presentan.
Esta complicidad mediática, fomentada por Estados Unidos y sus aliados es la que permite que un carnicero como Benjamin Netanyahu sea visto como el primer ministro dela única democracia del Medio Oriente, como suele presentarse a ese Estado colonial y canalla, que basa su existencia en el incumplimiento de los principios más elementales de la decencia y del derecho internacional mientras burla impunemente con la bendición de Washington, desde 1948, las resoluciones de la ONU y de todas sus agencias condenando sus desmanes.
Por eso Netanyahu puede responder ahora con más violencia y descarados asesinatos ante las cámaras al nuevo levantamiento de la juventud y el pueblo palestinos. Sabe que quedará impune.
Ante este diabólico cuadro es alentador que haya cada vez más voces dentro de Israel que se disponen a combatirlo y solidarizarse con los palestinos. En ocasiones, voces de personas que proceden de prominentes familias sionistas.
Es el caso de Miko Peled, cuyo abuelo, Avraham Katsnelson, fue uno de los firmantes de la Declaración de Independencia de Israel y su padre, Mattityyahu Peled, un muy destacado oficial en la guerra contra los árabes de 1948, que ya había ascendido a general de Estado Mayor para la de 1967, la que posteriormente a su ruptura con el gobierno israelí condenó en duros términos al calificar la ocupación de Gaza, Cisjordania y los altos del Golán, en Siria, como una cínica campaña de expansión territorial. El general, transformado en activista por la paz y la solución de dos estados, uno árabe y otro judío, fue rebautizado por los palestinos Abu Salam (Padre de la Paz).
Su hijo siguió los pasos de su padre e ingresó al ejército (irónicamente llamado Fuerza de Defensa de Israel), donde fue oficial de tropas especiales y ganó la boina roja, pero muy pronto lo lamentó, renunció a su rango y se hizo médico. Hasta que, indignado por la invasión israelí de Líbano en 1982, enterró en la basura su broche militar.
Miko dejó su activismo contra la ocupación y se estableció primero en Japón y luego en San Diego, California, hasta que en 1997 su vida sufriría un giro inesperado. De repente, su sobrina Smadar, de 13 años, fue muerta en un ataque suicida en Jerusalén. En el funeral de la niña, Peled ripostó las palabras que pronunció Ehud Barak, recién electo jefe de la oposición. “Esta y tragedias similares –manifestó– están ocurriendo porque nosotros estamos ocupando otra nación y, con el propósito de salvar vidas, lo que debemos hacer es poner fin a la ocupación y negociar una paz justa con nuestros socios palestinos”.
La muerte de su sobrina y la insistencia de su hermana Nurit en que ésta era una consecuencia directa de la ocupación de Palestina lo hicieron volver sus ojos al Medio Oriente y al activismo por una paz que reconozca todos los derechos palestinos, incluyendo al retorno a sus tierras y casas de los millones que fueron despojados de ellas a la fuerza por el sionismo.
Peled publicó en 2012 su libro El hijo del general, prologado por la escritora afroestadunidense Alice Walker, autora de la conmovedora novela El color púrpura. Afirma que el libro es un recuento de cómo el hijo de un general israelí y devoto sionista llegó a comprender que la historia con la que fue educado era mentira. El libro está inspirado en largas conversaciones con su madre y una investigación sobre la vida de su padre que lo llevó a sumergirse en los archivos militares israelíes.
Israel tiene dos opciones ha dicho:Continúa existiendo como Estado judío mientras controla a los palestinos a través de la fuerza militar y leyes racistas, o emprende una profunda transformación en una democracia real donde israelíes y palestinos vivan como iguales en una patria compartida. Para ambos, este paso promete un futuro brillante. Ojalá. Esta y más información sobre Peled está en Internet, sólo que no la buscamos. Aquí una muestra.
Twitter: @aguerraguerra


lunes, 12 de octubre de 2015

Proclama: Judíos Unidos contra la Ocupación a Palestina (JUCOP)

Noam Chomsky: "Si asumes que no hay esperanza, no habrá esperanza". Parafraseándolo, a  48 años de la ocupación ilegal de Israel, de Cisjordania, si los judíos no nos unimos para pedir el desalojo no sólo se corre el riesgo de que continúen ad nauseam los crímenes contra niños, sino que desaparezcan juntos Israel y Palestina, consumido por las llamas que enciende la ignorancia y el fanatismo.

Edgar Morin, héroe de la resistencia francesa, renunció al apellido judío Nahum al percibir que se reproducían los estereotipos nazis ahora en nombre de la religión oficial hebrea
May Samra
Directora de Enlace Judío

Señora Directora:

Respetuosamente solicitamos oportunidad y espacio en su prestigiado medio, para publicar este llamamiento que representa el sentir de un grupo importante de la comunidad intelectual judía en la Ciudad de México


Por Joseph Saba

Cada vez que una empresa fabricante de alimentos quiere vender a la comunidad judía ortodoxa tiene que pagar porque le otorguen un certificado kosher, lo que garantiza higiene y que no haya ingredientes prohibidos.

Eso está muy bien.

El problema es que el dinero que obtienen los rabinos es utilizado en gran parte para financiar al ejército invasor en territorios ocupados en contra del derecho internacional.

La campaña de Boicot y Desinversión no está ayudando casi nada a evitar los crímenes de Israel, pero las grandes empresas transnacionales, refresqueras y de alimentos procesados pagan millones de dólares por la certificación Kosher.

De ahí la propuesta para que prescindamos de productos que llevan la certificación Kosher, a menos que las empresas hagan un compromiso de que el dinero que pagan por la certificación no está sirviendo para asesinar niños palestinos.

La ocupación de territorios no sólo está impidiendo el derecho a la existencia de Palestina, sino que va en contra de Israel al mantener improductivos terrenos que deben servir para la explotación del olivo y de otros cultivos.

En los territorios ocupados Israel afecta la ecología, deforesta el planeta, aviva el odio racial, cancela el futuro de muchas familias asesinando niños y alienta la práctica de la ideología de exterminio nazi practicada por supuestos ortodoxos cuyo nivel de imbecilidad es sólo comparable con los miembros del Estado Islámico que decapitan cristianos.

Por lo anterior:

Convocamos a los cineastas, escritores, politólogos, linguistas, líderes religiosos, comunicadores, periodistas, diseñadores gráficos y comunidad  progresista judía en general, a la formación de JUCOP Judíos contra la Ocupación de Palestina.


JUCOP será una organización horizontal, con vocación pacifista y ecologista. No aceptamos llamados al odio, no toleramos la intolerancia.

Buscamos comunicarnos particularmente a través de las imágenes, en video, caricatura, fotografía y todo material que a golpe de vista nos haga conocer la situación de abuso de fuerza y autoridad que representa la ocupación de territorios.

Hacemos un llamado especial a los Noam Chomsky y Edgar Morin (Nahum) quienes se han distinguido como judíos universales, pacifistas y optimistas y les pedimos su autorización para que sean el emblema de nuestra causa.

Albert Einstein, quien se negó a ser presidente de Israel y se resistió al uso de la bomba nuclear, Espinoza, Hanna Arentz, quien advirtió la  indulgencia  de dirigentes sionistas con los nazis, Walter Benjamin, quien se suicidó al pensar que era imposible huir de los nazis, son algunos de los filósofos judíos que inspiran nuestra organización. Por cierto a Benjamin, de acuerdo a la tradición judía más conservadora tendría que ser enterrado aparte por haber terminado su vida de propia mano, en lugar de dejarse convertir en jabón en los campos de concentración.
Hanna Arends, advirtió indulgencia de dirigentes sionistas con los nazis
Albert Einstein, se negó a ser presidente de Israel


Walter Benjamin


Solicitamos a todos los que quieran formar parte de nuestro movimiento inscribirse gratuita y anónimamente al correo electrónico paradigmatv@terra.com.mx porque eso es lo que queremos, cambiar el Paradigma Israel sólo tiene derecho a existir, si existe Palestina.

Mónica Lewinsky abrió la boca a Bill Clinton fortaleció a los Republicanos y 100 mil iraquíes perdieron la vida, cientos de miles más quedaron mutilados gracias a que el poder fue ocupado por los Bush y no por el ambientalista Al Gore. Es oportuno tenerlo en mente ante crímenes de Israel en territorios ocupados.

Si los Republicanos recuperan la presidencia de Estados Unidos, las posibilidades de una Palestina libre e independiente se reducirán y aumentarán los crímenes de guerra.

Gran parte de la población judía en Israel, padece de ceguera por tener el problema montado en las narices. Quienes nos asumimos judíos en el extranjero, quienes estamos inspirados en Albert Einstein (que se negó a ser presidente de Israel y asumió los riesgos de la bomba nuclear)

Únete a JUCOP, una organización colectiva sin líderes y con la fuerza de muchos

Cordialmente
Joseph Saba


sábado, 4 de octubre de 2014

Gaza, los hechos sobre el terreno

Ayer, 4 de octubre de 2014,  en el Coloquio de Cine y Política celebrado en la UNAM, el documentalista de origen judío Michael Chana, acusó las presiones y acusaciones de parcialidad que hace Israel cada vez que se denuncian sus atrocidades en Palestina. Los medios ceden y despiden a los periodistas, pero la sociedad revira y continúa las denuncias de crímenes de Guerra. Este es el camino correcto. Comparte, denuncia, que la invasión israelí y la ocupación de territorios no tenga tu permiso.





El 26 de agosto, Israel y la Autoridad Palestina aceptaron un acuerdo
de cese del fuego luego del asalto isarelí de 50 días a Gaza que dejó
2 mil 100 palestinos muertos y vastos parajes de destrucción. El
acuerdo pone fin a la acción militar de Israel y Hamas y afloja
ligeramente el sitio israelí que ha estrangulado a Gaza durante muchos años.

Sin embargo, es apenas el más reciente en la serie de acuerdos
similares alcanzados después de cada una de las intensificaciones
periódicas del interminable asalto militar israelí sobre Gaza. 

Desde noviembre de 2005, los términos de estos acuerdos siguen siendo
iguales. La pauta regular es que Israel desprecia cualquier acuerdo en
vigor, mientras Hamas lo cumple –como Israel ha aceptado–, hasta que
un fuerte aumento en la violencia israelí provoca una respuesta de
Hamas, seguida por una brutalidad aún más feroz.

Estas crestas son llamadas cortar el césped en la jerga israelí. La
más reciente fue descrita con más precisión como remover el suelo
superficial por un alto oficial miltar estadunidense, citado por la
sucursal estadunidense de Al Jazeera.

El primero de la serie fue el Acuerdo de Movimiento y Acceso entre
Israel y la Autoridad Palestina, de noviembre de 2005. Estipulaba un
cruce entre Gaza y Egipto en Rafah para la exportación de bienes y el
tránsito de personas, cruces entre Israel y Gaza para artículos y
personas, reducción de obstáculos al movimiento dentro de Cisjordania,
convoyes de autobuses y camiones entre Cisjordania y Gaza y
construcción de un puerto en Gaza, y la reapertura del aeropuerto de
Gaza, que bombardeos israelíes habían demolido.

Ese acuerdo fue alcanzado poco después de que Israel retiró sus
colonos y fuerzas militares de Gaza, acción conocida como
desvinculación. El motivo fue explicado por Dov Weisglass, confidente
del entonces primer ministro Ariel Sharon, quien estuvo a cargo de
negociarlo y ejecutarlo. 

La significancia de una desvinculación es congelar el proceso de paz,
declaró Weisglass al diario Haaretz. “Y cuando se congela el proceso,
se previene la instauración de un Estado palestino y se evita hablar
de los refugiados, de las fronteras y de Jerusalén. En los hechos,
todo ese paquete llamado Estado palestino, con todo lo que implica, ha
sido retirado de nuestra agenda por tiempo indefinido. Y todo esto,
con autoridad y permiso. Todo con la bendición presidencial de
(Estados Unidos) y la ratificación de las dos cámaras del Congreso.

La desvinculación es en realidad formaldehído, añadió Weisglass.
Proporciona la cantidad de formaldehído necesaria para que no exista
un proceso político con los palestinos.

Esa tónica ha continuado hasta el presente: desde la operación Plomo
endurecido en 2008-09 pasando por Pilar de defensa en 2012 hasta Borde
protector este verano, el ejercicio de corte de césped más extremo...
hasta ahora.

Durante más de 20 años Israel se ha dedicado a separar Gaza de
Cisjordania, en violación de los Acuerdos de Oslo, que firmó en 1993,
los cuales declaran que Gaza y Cisjordania constituyen una unidad
territorial inseparable.

Una ojeada al mapa explica el razonamiento. Separada de Gaza,
cualquier enclave en Cisjordania dejado a los palestinos carece de
acceso al mundo exterior. Son contenidos por dos potencias hostiles,
Israel y Jordania, ambos aliados cercanos de Estados Unidos. Y, pese a
ilusiones en contrario, Estados Unidos está muy lejos de ser un
negociador honesto y neutral.

Además, Israel ha estado ocupando sistemáticamente el valle del
Jordán, expulsando a los palestinos, fundando colonias, hundiendo
pozos y procurando de otras formas que la región –alrededor de un
tercio de Cisjordania, gran parte tierra cultivable– acabará integrada
a Israel junto con las demás regiones arrebatadas.

Los demás cantones palestinos quedarán totalmente aprisionados. La
unificación con Gaza interferiría con todos estos planes, que se
remontan a los primeros días de la ocupación y han tenido apoyo firme
de los principales bloques políticos israelíes.


 Puede que Israel sienta que su apropiación de territorio palestino en
Cisjordania ha marchado sin contratiempos hasta ahora, así que hay
poco que temer de alguna forma limitada de autonomía para los enclaves
que les queden a los palestinos.

También hay cierta verdad en la observación del primer ministro
Benjamin Netanyahu: Muchos elementos en la región entienden hoy día
que, en la lucha en la que están amenazados, Israel no es un enemigo,
sino un socio. Es de suponerse que aludía a Arabia Saudita y Emiratos
Árabes Unidos.

Sin embargo, el destacado corresponsal diplomatico israelí Akiva Eldar
añade que “todos esos ‘elementos en la región’ también entienden que
no hay acción diplomática valerosa e integral en el horizonte sin un
acuerdo sobre la instauracion de un Estado palestino con base en las
fronteras de 1967 y una solución justa y negociada al problema de los
refugiados”.

Eso no está en la agenda israelí, advierte, y de hecho entra en
conflicto con el programa electoral de 1999 de la gobernante coalición
Likud, que nunca se ha rescindido y que rechaza de plano la
instauración de un Estado palestino al oeste del río Jordán.

Algunos comentaristas israelíes enterados, sobre todo el columnista
Danny Rubinstein, creen que Israel está decidido a dar marcha atrás y
relajar su estrangulamiento de Gaza.

Veremos. 

 El registro de estos años pasados sugiere otra cosa, y los primeros
signos no son auspiciosos. Al terminar la operación Borde protector,
Israel anunció su mayor apoderamiento de tierra en Cisjordania en 30
años, casi 500 hectáreas.

Con frecuencia se dice en todos lados que si el acuerdo de dos estados
está muerto por efecto de la apropiación de tierras palestinas por
Israel, el resultado será un Estado palestino al oeste del Jordán.

Algunos palestinos reciben bien este resultado, previendo que pueden
embarcarse en una lucha por la igualdad de derechos modelada en la
lucha antiapartheid en Sudáfrica. Muchos comentaristas israelíes
advierten que el resultante problema demográfico de más nacimientos
árabes que judíos y una disminución de la inmigración judía socavaría
su esperanza de un Estado democrático judío.

La alternativa realista a un acuerdo de dos estados es que Israel
continúe con los planes que ha estado aplicando durante años:
apoderarse de cuanto considere de valor en Cisjordania, evitando
concentraciones de población palestina y retirando a los palestinos de
las zonas que absorba. Con eso evitara el temido problema demográfico.

Las zonas ocupadas comprenden una Gran Jerusalén muy extendida, la
zona del ilegal muro de separación, los corredores que cortan las
regiones al este y probablemente el valle del Jordán.

Gaza continuara bajo el duro sitio de siempre, separada de
Cisjordania. Y los Altos del Golan de Siria –al igual que Jerusalén,
anexados en violación de las órdenes del Consejo de Seguridad– se
volverán con sigilo parte del Gran Israel. Entre tanto, los palestinos
de Cisjordania serán contenidos en cantones inviables, con acomodo
especial para las élites en el acostumbrado estilo neocolonial. 

 Durante un siglo, la colonización sionista de Palestina ha avanzando
primordialmente sobre el principio pragmático de la silenciosa
consumación de hechos en el terreno que el mundo a la larga ha llegado
a aceptar. Ha sido una política sumamente exitosa. Hay todos los
motivos para prever que persistirá mientras Estados Unidos aporté el
apoyo militar, económico, diplomático e ideológico necesario.

Para quienes les interesan los derechos de los palestinos sometidos a
la brutalidad, no puede haber una prioridad más alta que trabajar por
cambiar las políticas estadunidenses, lo que de ningún modo es un
sueño guajiro. 


 * El libro más reciente de Noam Chomsky es Masters of Mankind: Essays
and Lectures, 1969-2013 (Maestros de la humanidad: ensayos y
conferencias, 1969-2013). Chomsky es profesor emérito de lingüística y
filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Mass.

© 2014 Noam Chomsky

Distributed by The New York Times Syndicate

Traducción: Jorge Anaya

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