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domingo, 23 de julio de 2017

Gaza: El infierno de la vida cotidiana tras diez años de bloqueo



El infierno de la vida cotidiana tras diez años de bloqueo


por Julien Salingue

El pasado 11 de julio, las Naciones Unidas publicaban un informetitulado “Gaza, 10 años después”, consagrado a la situación económica, social y humanitaria en el enclave palestino sujeto al bloqueo israelí. Una constatación y cifras abrumadoras.

“La idea es poner a los palestinos a dieta, pero no hacerles morir de hambre”, explicaba en 2006 Dov Weisglass, entonces consejero del Primer Ministro israelí Ariel Sharon. Hamas acababa de ganar las elecciones legislativas y el gobierno israelí había decidido tomar medidas de represalia contra la población palestina, entre otras estrechar el cerco alrededor de una Franja de Gaza ya aislada. Un año más tarde, era oficialmente decretado el bloqueo de Gaza, con el
cierre de los puntos de paso y restricciones draconianas sobre las exportaciones y las importaciones.

Una economía devastada


La Franja de Gaza, pequeña banda costera (365 km2) sobrepoblada cuya población en su gran mayoría está compuesta de personas refugiadas, es desde hace decenios una zona particularmente pobre y no viable económicamente. La economía gazatí es no solo dependiente de la posibilidad de exportar sus producciones y de importar todo lo que no puede ser fabricado allí, sino también de las autorizaciones concedidas a las personas trabajadoras de Gaza para ir a Israel a ejercer allí una actividad. En 1987, eran 80 000 trabajadores y trabajadoras quienes atravesaban diariamente el punto de paso de Eretz, una cifra que no ha dejado de bajar desde entonces, para alcanzar el cero.

El control sobre las importaciones y las exportaciones no comenzó en 2007, pero tomó un curso particulármente dramático desde la puesta en pie de forma oficial del bloqueo, puesto que las únicas terminales por las que pueden transitar las mercancías se encuentran bajo control israelí. Debido a las restricciones impuestas por la potencia ocupante, la actividad económica no ha dejado de caer. Las cifras de la ONU ilustran este ahogo: el PIB por habitante está evaluado en 1 038 $ (contra alrededor de 5 000 $ en Cisjordania y 38 000 $ en Israel), y la tasa oficial de paro alcanza ya el 42% (60% entre la juventud y el 64% entre las mujeres).

Supervivencia cotidiana


Las restricciones sobre las importaciones, en particular sobre los materiales de construcción, tienen igualmente consecuencias sobre las infraestructuras de la Franja de Gaza, a fortiori, en la medida en que esta última sufre regularmente bombardeos devastadores del ejército israelí. Así, de los 274 guarderías destruidas o dañadas en la ofensiva de 2014, 181 necesitan aún ser puestas en estado de ser utilizadas. Las infraestructuras hospitalarias no permiten atender a una población que crece rápidamente: desde 2010, el número de camas de hospital ha pasado de 1,8 a 1,58 por 1 000 habitantes, el número de médicos de 1,68 a 1,42 y la tasa de supervivencia a los cánceres de pecho ha pasado del 59% al 46%.

Más llamativo quizás, las cifras relativas al acceso al agua y a la electricidad muestran de otra forma la transformación de la vida (supervivencia) cotidiana de los y las gazatíes. El acceso a la electricidad está limitado a alrededor de tres o cuatro horas por día (a horas variables), lo que paraliza no solo la actividad económica, sino también numerosas actividades sociales e impide el uso, entre otras cosas, de refrigeradores, congeladores, climatizadores, ascensores, etc. Cuando más del 98% de la población gozaba de un acceso diario al agua potable en 2000, esta cifra ha caído a menos del 10% hoy, y la ONU estima que a finales de año no habrá ya agua potable
en las reservas naturales de Gaza que quedará entonces totalmente dependiente de las importaciones.


Poner fin al bloqueo


En la Franja de Gaza, son así más de dos millones de personas, el 43% de ellas menores de 15 años, las que intentan sobrevivir en un verdadero infierno. Las tímidas reacciones al informe de la ONU y, peor aún, los comentarios según los cuales las responsabilidades de la tragedia actual en Gaza estarían repartidas entre Israel, Hamas y la Autoridad Palestina, muestran la necesidad de recordar una verdad
sencilla: nada puede justificar el bloqueo ilegal e inhumano impuesto por Israel, con la complicidad de Egipto, a los y las gazatíes.

Las rivalidades de poder entre Hamas y la Autoridad Palestina, sus prácticas autoritarias, la corrupción de sectores enteros de la dirección del movimiento nacional pueden y deben ser criticadas, pero no son en ningún caso argumentos para legitimar la negación de derechos de la que es víctima, colectivamente, el pueblo palestino, en Gaza y otras partes. Una evidencia que no dejaremos de repetir, junto a todas las personas que se niegan a abdicar de su solidaridad con un pueblo víctima de una injusticia histórica que dura demasiado.

original:
Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

domingo, 5 de marzo de 2017

Los señores de la guerra de Israel vuelven sus miradas hacia Gaza.




Por Gideon Levy

“Come you masters of war, … I can see through your masks… You lie and deceive, a world war can be won, you want me to believe, but I see through your eyes, and I see through your brain. … You’ve thrown the worst fear that can ever be hurled, fear to bring children in to the world”.

( Bob Dylan’s “Masters of War”).

“Venid, señores de la guerra… Puedo veros sin vuestras máscaras… 
Mentís y engañáis pretendiendo que una guerra mundial puede ser ganada, queréis que os crea, pero veo lo que hay en vuestros ojos y en vuestros cerebros… Habéis creado el peor de los temores, el de traer niños al mundo”



Ya está. Nuestros señores de la guerra están de vuelta. Los belicistas llegan. No desaprovechan una ocasión de coger un micrófono para proferir amenazas sobre el desencadenamiento de una nueva guerra. Y sin embargo nadie les plantea las preguntas evidentes: ¿por qué? ¿para qué? El norte está tranquilo, el sur también, relativamente.

Pero han pasado dos años y medio desde la última guerra contra Gaza, y el ADN israelí exige una nueva serie de carnicerías. Y sus puestos respectivos -Ministro de Vivienda o Ministro de Educación- son aburridos para gente así. Animar a estudiantes de bachiller a abordar las matemáticas avanzadas o Construir nuevas viviendas públicas es mortalmente aburrido. Tienen necesidad de una nueva guerra que les permita, quizás, alcanzar los puestos que desean.

La Banda de Gaza se muere. Un informe de las Naciones Unidas ha predicho que en 2020 Gaza no será ya capaz de asegurar la vida humana. 


Por tanto, solo les quedan tres años a sus habitantes. Hace mucho que Gaza se ha convertido en una jaula impropia para la vida. Pero cuando no hay disparos de Gaza hacia Israel, nadie se interesa por suerte de la gente de allí. Hamas para sus disparos, pero ha bastado que algún rebelde dispare dos cohetes desde la Banda para suscitar 19 (!) 
ataques aéreos israelís y hacer que salgan todos nuestros belicistas de sus agujeros.

Cuando ha hablado de Gaza, los ojos de Yoav Galant, Ministro de Vivienda, se han iluminado y su rostro ha parecido recuperar color. 


“Pienso que deberíamos estar preparados para la primavera”, calcula este señor de la guerra, que sueña con volver a Gaza para seguir matando, como hizo durante la operación “Plomo fundido” hace ocho años. ¿Por qué en primavera? No hay que plantear la pregunta. Hay ciertamente alguna razón que ignoráis. Quizá porque Charles Aznavour cantó sobre el tema de volver en primavera.

La semana pasada Galant ha aprovechado todas las oportunidades mediáticas -salvo la cadena de música clásica Kol Hamusica- para atizar las llamas y empujar hacia una guerra. Es cierto que nadie se tomaría el trabajo de entrevistar a este aburrido Ministro de Vivienda -al que su colega de partido Moshe Kahlon, Ministro de Finanzas, detesta también- si no es para hablar de Gaza. Como no ha brillado en el tema de la construcción, Galant, un exmilitar, intenta volver a las destrucciones. El partido Likud le espera.

El Ministerio de Defensa es también deseado por Naftali Bennett,Ministro de Educación. Pero para lograrlo hay que atizar las llamas. 


Puesto que el informe oficial sobre el fracaso en la gestión de los túneles de Hamas en Gaza no ha bastado, Bennett sueña también con una nueva guerra. “La próxima secuencia de guerra se acerca”, ha declarado, y esta es una predicción que, en Israel, siempre se realiza. No ha ocultado hasta qué punto tiene prisa por volver a los campos de la muerte de Shujaiyeh [masacre de civiles en julio de 2014] y a las reuniones informativas confidenciales con los oficiales del ejército.

Y luego está, evidentemente, el actual Ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, que, incluso en su actual papel de moderado, no perderá tampoco una ocasión. “No pararemos más que cuando el otro lado pida socorro” (gevalt palabra de origen yiddish), ha declarado con arrogancia. Ha habido de nuevo promesas vacías de una victoria decisiva que no se realizará nunca, y sin embargo todo el mundo está de acuerdo en aceptar el argumento.

Una vez más todo el mundo espera el próximo año, como si se tratara de un destino transmitido por el todopoderoso si no lo está por Gaza. De hecho, Gaza pide gevalt. Pero ninguno de los belicistas escucha. Gaza constituye para ellos una posibilidad de avanzar en sus carreras, de movilizar las fuerzas y conceptualizar una guerra contra el enemigo que no es más que un asalto contra una población impotente, y “un ejército de forofos”. Gaza les permitiría de nuevo grandes titulares, conocer de nuevo la gloria, volver a los viejos buenos tiempos de los uniformes de combate. En caso contrario no habría ninguna razón paralanzarse a un nuevo ataque contra Gaza.

La degradación de la situación podría ser rápida. Bastaría a penas con algunas nuevas declaraciones de guerra, algunas respuestas “desproporcionadas” del ejército israelí a cada petardo o cohete lanzado desde Gaza, para que vayamos allí. Fue Israel más que Gaza quien provocó también la guerra en 2008 y en 2014. El ejército puede encontrarse en Gaza antes de poder decir “puros y champán” (referencia al caso de corrupción en el que está implicado Netanyahu y su esposa ndt).

Y no hay nadie que grite “stop”, nadie que diga que quienes no quieren una guerra en Gaza deberían detener el bloqueo más que destruir la Banda por tercera, cuarta, quinta vez. Pero para decirlo haría falta valentía, una cualidad que no existe entre nuestros señores de la guerra que, como expresan la palabras de Dylan, jamás serán perdonados
.


Publicado en Haaretz 12/02/2017. 
http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.771142

Traducido de la versión publicada en 
http://alencontre.org/moyenorient/israel/les-seigneurs-de-la-guerre-di
srael-tournent-a-nouveau-leurs-yeux-vers-gaza.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

tomado de: http://www.vientosur.info/spip.php?article12256

martes, 28 de junio de 2016

'Soy judía, y quiero que la gente boicotee a Israel'

Rebecca Vilkomerson

Hay que hacerle rendir cuentas por sus abusos contra los derechos humanos

En 2009 estaba viviendo en Tel Aviv durante la Operación Plomo Fundido. En esa ofensiva, Israel mató a unas 1.400 personas palestinas en Gaza. Cuando pequeños grupitos salíamos a la calle para protestar contra la guerra, a menudo éramos atacados con huevos por los transeúntes. Cuando dejaba a mis hijas en el jardín de infantes, las madres y padres charlaban como si nada inusual estuviera sucediendo. Cuando me preguntaban qué había de malo, yo les decía que estaba profundamente angustiada por lo que estaba pasando apenas a 40 millas de nosotros. Su respuesta era un silencio incómodo, o una furiosa defensa de las acciones de Israel.
Yo quería hacer algo concreto para que las y los palestinos alcancen la libertad y los plenos derechos humanos. Entonces me metí en el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Este esfuerzo no violento, iniciado en 2005 por una amplia coalición de organizaciones de la sociedad civil palestina, es un llamado a la acción de la solidaridad internacional hasta que Israel respete el derecho internacional y deje de violar los derechos humanos palestinos. Pero no es fácil… El gobernador de mi propio estado, Nueva York, recientemente condenó al BDS mediante un decreto ejecutivo unilateral.
Siete años después, ha habido dos ataques horrendos más sobre Gaza. Unos 500 niños y niñas palestinas fueron asesinados en 2014. Aun cuando no hay bombardeos intensos, la población palestina de Gaza vive bajo el bloqueo. La que vive en Cisjordania está severamente restringida por la matriz de control israelí, que incluye puestos de control militar, detención administrativa [sin cargos ni juicio] y demoliciones de casas. Dentro de Israel, las personas palestinas con ciudadanía israelí viven bajo un sistema de desigualdad en materia de leyes y derechos. Fuera de Israel, las y los refugiados no pueden regresar a sus hogares.
Por supuesto, durante este tiempo también ha habido ataques contra civiles israelíes. Son un síntoma horrible de la prolongada ocupación y represión, como el propio alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, señaló después de un reciente ataque en la ciudad donde murieron cuatro personas judías.
Estoy convencida de que Israel no va a cambiar sus políticas hasta que la presión exterior sea imposible de ignorar. El BDS es un medio poderoso para empujarlo a actuar. Y durante el tiempo que he sido parte del movimiento, hemos tenidos éxitos crecientes. Importantes iglesias cristianas han retirado inversiones de compañías que lucran con la ocupación. Docenas de universidades estadounidenses han aprobado resoluciones de desinversión. Más de 100 artistas se rehúsan a actuar en Israel, y corporaciones multinacionales como G4S y Veolia se están retirando del mercado israelí.
En este tiempo, también se ha operado un cambio en la opinión pública. En 2015 una encuesta del Instituto Brookings reveló que 49 por ciento de los votantes demócratas aprueban imponer sanciones contra Israel por su construcción de colonias [en el territorio palestino]. Una encuesta de la firma Pew conocida el mes pasado mostró que por primera vez los demócratas liberales tienen más simpatía por Palestina que por Israel. En mayo, la firma de investigación Ipsos reveló que un tercio de la población de EE.UU. apoya el boicot, la desinversión y las sanciones a Israel hasta que respete los derechos palestinos.
Pero nuestros esfuerzos están siendo amenazados aquí en EE.UU. por una estrategia coordinada a nivel nacional y bien financiada por el gobierno israelí y sus lobbies. En el último año, 22 estados han presentado o aprobado leyes anti-BDS. Muchas de estas medidas han ilegalizado las relaciones comerciales con empresas que apoyen el BDS. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo (demócrata), ha redoblado esa estrategia con un decreto ejecutivo draconiano que crearía una lista negra de empresas y organizaciones que deciden no invertir en Israel o abogar por el BDS. El decreto de Cuomo eludió el legislativo estatal, donde la oposición de quienes apoyan los derechos palestinos y la libertad de expresión –incluyendo muchas integrantes de Voz Judía por la Paz– había bloqueado con éxito las propuestas de legislación anti-BDS.
Eso está mal. Hacer responsable a un estado por sus violaciones del derecho internacional y los derechos humanos no es discriminación. El Estado de Israel no es lo mismo que el pueblo judío.
Aquellas hijas a las que llevaba al jardín de infantes en Tel Aviv en 2009, son ahora estudiantes de secundaria en Brooklyn. Si como ciudadanas israelíes eligen algún día vivir en Israel/Palestina, espero que sea un lugar donde todas las personas, judías y palestinas, puedan vivir en igualdad y libertad. Considero que el BDS es la mejor herramienta que tenemos para hacer realidad ese sueño. En el futuro recordaremos estos esfuerzos por legislar contra el BDS como los últimos intentos desesperados de proteger a Israel contra la tan necesaria presión para que cambie sus políticas. Cuomo se ha parado en el lado equivocado de la historia.
Acerca del autor: Rebecca Vilkomerson es Directora Ejecutiva de Jewish Voice for Peace.
Fuente: Rebecca Vilkomerson, Washington Post / Rebelión (Traducción: María Landi)

sábado, 5 de marzo de 2016

¿Respaldará gobierno de Israel a Trump a pesar de esto?

La pregunta no es ociosa. Entre los pocos judíos republicanos que hay en Estados Unidos habría una corriente de simpatía por Trump, considerando que con él será más fácil de controlar al gobierno de los Estados Unidos, y con ello tener impunidad para continuar construyendo en territorios ocupados y tratando a los palestinos como carne de cañón.
No sería difícil pensar que muy poco después de que Trump asumiera la presidencia de los Estados Unidos, iniciara una nueva serie de bombardeos contra Gaza y Cisjordania.
La obsesión y el temor que existe entre una corriente que desvirtuó el sionismo hacia el fascismo es tal, que ha perdurado una paranoia que quiere presentar los riesgos de Israel como si estuvieran en 1967.
Mientras tanto la teoría del péndulo puede tener lugar si se cambia a un presidente negro y demócrata, por uno blanco, republicano y fascista.
Hay suficientes evidencias de que Israel financió a grupos radicales para debilitar al presidente de Siria, con la consecuencia de hacer crecer al Estado Islámico.
Hoy la comunidad judía en México, en Israel y en cualquier otro país del mundo debe mandar un claro mensaje de repudio a Trump, o esperar el bumerang que se creará cuando permitan que un electorado fanático e ignorante, como el que está demostrándose  existe en varias entidades de Estados Unidos, le de el poder, propagando el racismo, las deportaciones masivas, la promesa de recuperar la grandeza (cualquier cosa que esto signifique) y culpar a los migrantes de los problemas de Estados Unidos, como Hitler culpando a los judíos de los problemas de Alemania.



jueves, 15 de octubre de 2015

El hijo de un general sionista vs el Estado judío

 FUENTE 
Ángel Guerra Cabrera
E
l mundo se acuerda cada cierto tiempo de que existe Palestina, un pueblo al que le han sido negados todos los derechos, incluyendo el más sagrado de todos a una vida digna. Ocurre cuando ese pueblo se rebela contra el infierno al que fue arrojado sin compasión en 1948.
Entonces el mundo recuerda Palestina y pese a que las imágenes de despojos y asesinatos de sus hijos son cada vez más crudas, todavía muchos se conforman con el relato de los medios de comunicación hegemónicos, contradictorio con las crudas imágenes que ellos mismos presentan.
Esta complicidad mediática, fomentada por Estados Unidos y sus aliados es la que permite que un carnicero como Benjamin Netanyahu sea visto como el primer ministro dela única democracia del Medio Oriente, como suele presentarse a ese Estado colonial y canalla, que basa su existencia en el incumplimiento de los principios más elementales de la decencia y del derecho internacional mientras burla impunemente con la bendición de Washington, desde 1948, las resoluciones de la ONU y de todas sus agencias condenando sus desmanes.
Por eso Netanyahu puede responder ahora con más violencia y descarados asesinatos ante las cámaras al nuevo levantamiento de la juventud y el pueblo palestinos. Sabe que quedará impune.
Ante este diabólico cuadro es alentador que haya cada vez más voces dentro de Israel que se disponen a combatirlo y solidarizarse con los palestinos. En ocasiones, voces de personas que proceden de prominentes familias sionistas.
Es el caso de Miko Peled, cuyo abuelo, Avraham Katsnelson, fue uno de los firmantes de la Declaración de Independencia de Israel y su padre, Mattityyahu Peled, un muy destacado oficial en la guerra contra los árabes de 1948, que ya había ascendido a general de Estado Mayor para la de 1967, la que posteriormente a su ruptura con el gobierno israelí condenó en duros términos al calificar la ocupación de Gaza, Cisjordania y los altos del Golán, en Siria, como una cínica campaña de expansión territorial. El general, transformado en activista por la paz y la solución de dos estados, uno árabe y otro judío, fue rebautizado por los palestinos Abu Salam (Padre de la Paz).
Su hijo siguió los pasos de su padre e ingresó al ejército (irónicamente llamado Fuerza de Defensa de Israel), donde fue oficial de tropas especiales y ganó la boina roja, pero muy pronto lo lamentó, renunció a su rango y se hizo médico. Hasta que, indignado por la invasión israelí de Líbano en 1982, enterró en la basura su broche militar.
Miko dejó su activismo contra la ocupación y se estableció primero en Japón y luego en San Diego, California, hasta que en 1997 su vida sufriría un giro inesperado. De repente, su sobrina Smadar, de 13 años, fue muerta en un ataque suicida en Jerusalén. En el funeral de la niña, Peled ripostó las palabras que pronunció Ehud Barak, recién electo jefe de la oposición. “Esta y tragedias similares –manifestó– están ocurriendo porque nosotros estamos ocupando otra nación y, con el propósito de salvar vidas, lo que debemos hacer es poner fin a la ocupación y negociar una paz justa con nuestros socios palestinos”.
La muerte de su sobrina y la insistencia de su hermana Nurit en que ésta era una consecuencia directa de la ocupación de Palestina lo hicieron volver sus ojos al Medio Oriente y al activismo por una paz que reconozca todos los derechos palestinos, incluyendo al retorno a sus tierras y casas de los millones que fueron despojados de ellas a la fuerza por el sionismo.
Peled publicó en 2012 su libro El hijo del general, prologado por la escritora afroestadunidense Alice Walker, autora de la conmovedora novela El color púrpura. Afirma que el libro es un recuento de cómo el hijo de un general israelí y devoto sionista llegó a comprender que la historia con la que fue educado era mentira. El libro está inspirado en largas conversaciones con su madre y una investigación sobre la vida de su padre que lo llevó a sumergirse en los archivos militares israelíes.
Israel tiene dos opciones ha dicho:Continúa existiendo como Estado judío mientras controla a los palestinos a través de la fuerza militar y leyes racistas, o emprende una profunda transformación en una democracia real donde israelíes y palestinos vivan como iguales en una patria compartida. Para ambos, este paso promete un futuro brillante. Ojalá. Esta y más información sobre Peled está en Internet, sólo que no la buscamos. Aquí una muestra.
Twitter: @aguerraguerra


sábado, 4 de octubre de 2014

Gaza, los hechos sobre el terreno

Ayer, 4 de octubre de 2014,  en el Coloquio de Cine y Política celebrado en la UNAM, el documentalista de origen judío Michael Chana, acusó las presiones y acusaciones de parcialidad que hace Israel cada vez que se denuncian sus atrocidades en Palestina. Los medios ceden y despiden a los periodistas, pero la sociedad revira y continúa las denuncias de crímenes de Guerra. Este es el camino correcto. Comparte, denuncia, que la invasión israelí y la ocupación de territorios no tenga tu permiso.





El 26 de agosto, Israel y la Autoridad Palestina aceptaron un acuerdo
de cese del fuego luego del asalto isarelí de 50 días a Gaza que dejó
2 mil 100 palestinos muertos y vastos parajes de destrucción. El
acuerdo pone fin a la acción militar de Israel y Hamas y afloja
ligeramente el sitio israelí que ha estrangulado a Gaza durante muchos años.

Sin embargo, es apenas el más reciente en la serie de acuerdos
similares alcanzados después de cada una de las intensificaciones
periódicas del interminable asalto militar israelí sobre Gaza. 

Desde noviembre de 2005, los términos de estos acuerdos siguen siendo
iguales. La pauta regular es que Israel desprecia cualquier acuerdo en
vigor, mientras Hamas lo cumple –como Israel ha aceptado–, hasta que
un fuerte aumento en la violencia israelí provoca una respuesta de
Hamas, seguida por una brutalidad aún más feroz.

Estas crestas son llamadas cortar el césped en la jerga israelí. La
más reciente fue descrita con más precisión como remover el suelo
superficial por un alto oficial miltar estadunidense, citado por la
sucursal estadunidense de Al Jazeera.

El primero de la serie fue el Acuerdo de Movimiento y Acceso entre
Israel y la Autoridad Palestina, de noviembre de 2005. Estipulaba un
cruce entre Gaza y Egipto en Rafah para la exportación de bienes y el
tránsito de personas, cruces entre Israel y Gaza para artículos y
personas, reducción de obstáculos al movimiento dentro de Cisjordania,
convoyes de autobuses y camiones entre Cisjordania y Gaza y
construcción de un puerto en Gaza, y la reapertura del aeropuerto de
Gaza, que bombardeos israelíes habían demolido.

Ese acuerdo fue alcanzado poco después de que Israel retiró sus
colonos y fuerzas militares de Gaza, acción conocida como
desvinculación. El motivo fue explicado por Dov Weisglass, confidente
del entonces primer ministro Ariel Sharon, quien estuvo a cargo de
negociarlo y ejecutarlo. 

La significancia de una desvinculación es congelar el proceso de paz,
declaró Weisglass al diario Haaretz. “Y cuando se congela el proceso,
se previene la instauración de un Estado palestino y se evita hablar
de los refugiados, de las fronteras y de Jerusalén. En los hechos,
todo ese paquete llamado Estado palestino, con todo lo que implica, ha
sido retirado de nuestra agenda por tiempo indefinido. Y todo esto,
con autoridad y permiso. Todo con la bendición presidencial de
(Estados Unidos) y la ratificación de las dos cámaras del Congreso.

La desvinculación es en realidad formaldehído, añadió Weisglass.
Proporciona la cantidad de formaldehído necesaria para que no exista
un proceso político con los palestinos.

Esa tónica ha continuado hasta el presente: desde la operación Plomo
endurecido en 2008-09 pasando por Pilar de defensa en 2012 hasta Borde
protector este verano, el ejercicio de corte de césped más extremo...
hasta ahora.

Durante más de 20 años Israel se ha dedicado a separar Gaza de
Cisjordania, en violación de los Acuerdos de Oslo, que firmó en 1993,
los cuales declaran que Gaza y Cisjordania constituyen una unidad
territorial inseparable.

Una ojeada al mapa explica el razonamiento. Separada de Gaza,
cualquier enclave en Cisjordania dejado a los palestinos carece de
acceso al mundo exterior. Son contenidos por dos potencias hostiles,
Israel y Jordania, ambos aliados cercanos de Estados Unidos. Y, pese a
ilusiones en contrario, Estados Unidos está muy lejos de ser un
negociador honesto y neutral.

Además, Israel ha estado ocupando sistemáticamente el valle del
Jordán, expulsando a los palestinos, fundando colonias, hundiendo
pozos y procurando de otras formas que la región –alrededor de un
tercio de Cisjordania, gran parte tierra cultivable– acabará integrada
a Israel junto con las demás regiones arrebatadas.

Los demás cantones palestinos quedarán totalmente aprisionados. La
unificación con Gaza interferiría con todos estos planes, que se
remontan a los primeros días de la ocupación y han tenido apoyo firme
de los principales bloques políticos israelíes.


 Puede que Israel sienta que su apropiación de territorio palestino en
Cisjordania ha marchado sin contratiempos hasta ahora, así que hay
poco que temer de alguna forma limitada de autonomía para los enclaves
que les queden a los palestinos.

También hay cierta verdad en la observación del primer ministro
Benjamin Netanyahu: Muchos elementos en la región entienden hoy día
que, en la lucha en la que están amenazados, Israel no es un enemigo,
sino un socio. Es de suponerse que aludía a Arabia Saudita y Emiratos
Árabes Unidos.

Sin embargo, el destacado corresponsal diplomatico israelí Akiva Eldar
añade que “todos esos ‘elementos en la región’ también entienden que
no hay acción diplomática valerosa e integral en el horizonte sin un
acuerdo sobre la instauracion de un Estado palestino con base en las
fronteras de 1967 y una solución justa y negociada al problema de los
refugiados”.

Eso no está en la agenda israelí, advierte, y de hecho entra en
conflicto con el programa electoral de 1999 de la gobernante coalición
Likud, que nunca se ha rescindido y que rechaza de plano la
instauración de un Estado palestino al oeste del río Jordán.

Algunos comentaristas israelíes enterados, sobre todo el columnista
Danny Rubinstein, creen que Israel está decidido a dar marcha atrás y
relajar su estrangulamiento de Gaza.

Veremos. 

 El registro de estos años pasados sugiere otra cosa, y los primeros
signos no son auspiciosos. Al terminar la operación Borde protector,
Israel anunció su mayor apoderamiento de tierra en Cisjordania en 30
años, casi 500 hectáreas.

Con frecuencia se dice en todos lados que si el acuerdo de dos estados
está muerto por efecto de la apropiación de tierras palestinas por
Israel, el resultado será un Estado palestino al oeste del Jordán.

Algunos palestinos reciben bien este resultado, previendo que pueden
embarcarse en una lucha por la igualdad de derechos modelada en la
lucha antiapartheid en Sudáfrica. Muchos comentaristas israelíes
advierten que el resultante problema demográfico de más nacimientos
árabes que judíos y una disminución de la inmigración judía socavaría
su esperanza de un Estado democrático judío.

La alternativa realista a un acuerdo de dos estados es que Israel
continúe con los planes que ha estado aplicando durante años:
apoderarse de cuanto considere de valor en Cisjordania, evitando
concentraciones de población palestina y retirando a los palestinos de
las zonas que absorba. Con eso evitara el temido problema demográfico.

Las zonas ocupadas comprenden una Gran Jerusalén muy extendida, la
zona del ilegal muro de separación, los corredores que cortan las
regiones al este y probablemente el valle del Jordán.

Gaza continuara bajo el duro sitio de siempre, separada de
Cisjordania. Y los Altos del Golan de Siria –al igual que Jerusalén,
anexados en violación de las órdenes del Consejo de Seguridad– se
volverán con sigilo parte del Gran Israel. Entre tanto, los palestinos
de Cisjordania serán contenidos en cantones inviables, con acomodo
especial para las élites en el acostumbrado estilo neocolonial. 

 Durante un siglo, la colonización sionista de Palestina ha avanzando
primordialmente sobre el principio pragmático de la silenciosa
consumación de hechos en el terreno que el mundo a la larga ha llegado
a aceptar. Ha sido una política sumamente exitosa. Hay todos los
motivos para prever que persistirá mientras Estados Unidos aporté el
apoyo militar, económico, diplomático e ideológico necesario.

Para quienes les interesan los derechos de los palestinos sometidos a
la brutalidad, no puede haber una prioridad más alta que trabajar por
cambiar las políticas estadunidenses, lo que de ningún modo es un
sueño guajiro. 


 * El libro más reciente de Noam Chomsky es Masters of Mankind: Essays
and Lectures, 1969-2013 (Maestros de la humanidad: ensayos y
conferencias, 1969-2013). Chomsky es profesor emérito de lingüística y
filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Mass.

© 2014 Noam Chomsky

Distributed by The New York Times Syndicate

Traducción: Jorge Anaya

sábado, 2 de agosto de 2014

Israel ofende a la humanidad (y nos insulta a los judíos)

Israel ofende a la humanidad. Marcos Roitman Rosenmann

La Jornada 02-08-2014

http://www.jornada.unam.mx/2014/08/02/opinion/022a1mun
Los noticiarios abren su programación con la cifra de muertos en Gaza. A continuación desagregan las víctimas, entre población civil, niños y objetivos militares abatidos por el ejército israelí, suma y sigue, y acaban señalando las observaciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, los exhortos de Obama pidiendo a Israel un alto el fuego y la inacción de Europa. Así, día tras día. Ninguna sanción, bloqueo de cuentas, retirada de embajadores, suspensión de créditos o condena formal al gobierno de Israel por trasgredir la Convención de Ginebra. Meros llamados de atención y recomendaciones.

La sensación de vivir en un mundo donde bombardear hospitales, escuelas, centros culturales, bibliotecas, guarderías, lanzar obuses, disparar contra la población civil, queda impune, es de impotencia. ¿Cuál es el límite a la barbarie? El argumento para justificar los crímenes de guerra cometidos por Israel y regurgitado por sus aliados occidentales es simple: "El pueblo judío ha sufrido siglos de persecución, debemos ser comprensivos. Ahora les toca defender su territorio agredido por terroristas que les impiden vivir en paz". ¿Alguien en su sano juicio puede creer que el Estado de Israel está en peligro?

Israel tiene derecho a defenderse, sí, como cualquier otro país que sea atacado militarmente y sus invasores pretendan arguir el derecho de conquista para someter a su población y esclavizarla. Pero no es el caso. La Autoridad Nacional Palestina no pretende anexionarse Israel, como hizo Alemania con Austria en marzo de 1938. Tampoco parece probable que los palestinos invadan territorio israelita, cuyos límites, por el contrario, suma tierra conquistada al pueblo palestino tras la guerra de los seis días en 1967 y la guerra de Yom Kipur en 1973. En dichos territorios Israel ha establecido colonias y asentamientos ilegales, construido un muro, el de la vergüenza, y sometido a control político-militar a la población en Gaza y Cisjordania. Asimismo, con el argumento de vivir continuamente en guerra, Israel incrementa su potencial bélico, posee la bomba atómica, tiene armamento de última generación, drones, misiles de largo alcance y una fuerza aérea y naval sobredimensionada. En contraposición, la Autoridad Nacional Palestina tiene milicias, cuerpos policiales y un arsenal militar obsoleto y de corto alcance. La asimetría es total. No hay dónde perderse, no existe guerra, ni hay razón para atacar a la población de Gaza con el odio y la inmisericordia de la que hace gala Israel.

Si los crímenes del nazi-fascismo ofendieron a la humanidad y fueron juzgados por un tribunal ad hoc: Nuremberg, Israel toma el relevo y nos ofende. Tal vez sea la hora de imputar a los dirigentes israelitas como responsables de crímenes de lesa humanidad. En ese sentido, el holocausto nazi-fascista se tipificó como un agravio contra el ser humano, una negación de la dignidad, es decir, una deshumanización que anulaba la condición humana. El tamaño del horror y los testimonios de la barbarie nazi levantaron la voz de un nunca jamás. La naciente comunidad internacional se comprometió a sancionar y juzgar tales crímenes donde el peligro de genocidio, etnocidio o crímenes de guerra se produjesen. Sobre ellos recaería todo el peso de la ley. Las sanciones debían ser ejemplares. Sus responsables detenidos, juzgados y condenados. Pero en su fuero interno pareció hacer excepciones, salvo que los imputados fuesen Israel y las potencias hegemónicas.

Gaza es hoy un campo de concentración y exterminio, los hornos crematorios y cámaras de gas han trasmutado en bombardeos aéreos, obuses y drones. Hoy la "solución final" se aplica de manera velada al pueblo palestino bajo la doctrina Dahiya, que habilita al ejército israelí a considerar objetivos militares a la población civil, escuelas, hospitales y patrimonio cultural, con la finalidad de aumentar el grado de sufrimiento. Pensar que cualquier persona o infraestructura en Gaza es objetivo militar traspasa cualquier consideración de tipo ideológico y moral, por no decir ético. ¿Cuál es el límite de sufrimiento y muerte fijado por Naciones Unidas y los países occidentales para el pueblo palestino y no llamarlo genocidio? ¿Cuál es la distancia que separa una operación de castigo de un genocidio y crímenes de guerra?

La comunidad internacional debe actuar o será cómplice de crímenes de lesa humanidad, si ya no lo es. Repito, Gaza se ha transformado en un gran campo de exterminio y muerte, un gueto, donde no hay compasión y el grado de sufrimiento es llevado al límite para crear la sensación de no ser nada, salvo despojo. Primo Levi, sobreviviente del Holocausto, relata en su Trilogía de Auschwitz: "No hay dónde mirarse, pero tenemos delante nuestra imagen, reflejada en 100 rostros lívidos, en 100 peleles miserables y sórdidos... Entonces, por primera vez nos damos cuenta de que nuestra lengua no tiene palabras para expresar esta ofensa, la destrucción de un hombre. En ese instante, con intuición casi profética, se nos ha relevado la realidad: hemos llegado al fondo. Más bajo no puede llegarse: una condición humana más miserable no existe, y no puede imaginarse. No tenemos nada nuestro: nos han quitado las ropas, los zapatos, hasta los cabellos. Si hablamos no nos escucharán, y si nos escuchasen no nos entenderían. Nos quitarán hasta el nombre. Y si queremos conservarlo, deberemos encontrar en nosotros la fuerza de obrar de tal manera que, detrás del nombre, algo nuestro, algo de lo que hemos sido permanezca". Hoy, Israel aplica la misma política que las autoridades del Tercer Reich desplegaron para justificar la supremacía de la raza aria y pueblo alemán. Sólo que lo hacen en nombre del pueblo de Sion. Nos ofenden.
 

viernes, 1 de agosto de 2014

La moral del soldado judío

 por  José Steinsleger



El llamado conflicto de Gaza suele agitar un confuso entrecruzamiento de prismas, datos, ángulos de mira, obsesiones, disciplinas (o relatos y lecturas, como se dice ahora) que sutilmente, abrumándonos con la inquietante presencia del sheriff Woody y el discurso del gran filósofo sionista Buzz Lightyear, busca remontarnos hasta el infinito… ¡y más allá!

Si el apotegma es válido, habrá que sopesar la cósmica energía de las mujeres de Gaza que nos interpelan, mirando al cielo con los brazos abiertos y las ropas empapadas con la sangre de sus hijos. ¿Verdades y mentiras? El comentarista se resiste a ensayar la cínica y serena imparcialidad de los que renuncian a fijar las verdades y mentiras de los hechos.

Hacia finales del siglo XIX, un pensador al que las razones de Occidente trastornaron sus facultades, dijo: No hay hechos. Sólo hay interpretaciones (Nietzsche). Cosa que neoliberalmente suena razonable, pues nos permite permanecer equidistantes (¿cómplices?) frente al drama de un pueblo que se niega a desaparecer bajo el fuego humanitario de los invasoras que ocupan su tierra desde 1948. El plural se justifica: sin el respaldo criminal de Estados Unidos y la Unión Europea, no existiría el enclave neocolonial llamado Israel.

¿Árabes versus judíos? ¿Hamas versus Netanyahu? Simplistas y reduccionistas, abstenerse. Porque así como las democracias occidentales fueron cómplices junto con Alemania nazi de la suerte de los judíos en Europa central, ningún Estado árabe se muestra hoy apurado en ayudar a Palestina. Con excepción de Irán, país islámico, pero no árabe que, cuando se llamaba Persia, salvó a los judíos en dos ocasiones: con Ciro II (Libro de Esdrás), y Jerjes I (Libro de Ester).

La Biblia guarda inconmensurable valor literario. No obstante, su valor historiográfico es nulo. Así es que en 2014… hechos. Por un lado, la entidad ultranacionalista inventada siglo y medio atrás por el sionismo. Por el otro, pueblos que para dicha o desdicha nacieron en Palestina, y que desde la publicación de Autoemancipación, del polaco Leo Pinsker (1882), y El Estado judío, del austrohúngaro Teodoro Herzl (1895), fueron maldecidos con dolosas interpretaciones del Antiguo Testamento.

Con esa moral, los soldados del ejército que se jacta de ser el más ético del mundo asesinan a bebés, mujeres y ancianos, destruyen escuelas y hospitales, disparan con artillería pesada, lanzan bombas de racimo y proyectiles revestidos con uranio enriquecido, y han convertido la venganza en un valor occidental aceptable (Gilad Atzmon).

En 2007, el diario Haaretz de Tel Aviv publicó un reportaje acerca de los soldados judíos que usan camisetas, gorras y sudaderas exaltando el asesinato de embarazadas palestinas. En el batallón Lavi, por ejemplo, un soldado mostraba en su camiseta a una joven palestina magullada, con el lema: Apuesto a que te han violado. En la brigada Givati, otro militar lucía en la suya el lema: Un disparo, dos muertes, inscrito bajo un dibujo de un punto de mira que apunta al vientre de una palestina embarazada vestida con la típica túnica islamita.

Al ser preguntado, el militar admitió con cinismo: Hay gente que cree que no está bien. Yo también lo creo, pero no significa nada. Nadie va a disparar a una mujer embarazada. Luego, en 2007, se hicieron camisetas con el lema Más pequeño, más difícil, en la que había el dibujo de un niño con la leyenda: Es un niño, así que tienes más problemas a nivel moral, y además el objetivo es más pequeño.

Otra de las camisetas fue encargada por una unidad de francotiradores, y llevaba el mote Mejor usa Durex, junto a un bebé palestino muerto con su oso de peluche al lado, y su madre llorando junto a él. Otra más mostraba la supuesta evolución de un niño palestino que crece hasta convertirse en miliciano. La leyenda rezaba: No importa cuándo comience. Le pondremos fin.

En el reportaje, los mandos de cada unidad afirmaron no tener control. Aseguran que ese tipo de prendas están prohibidas en ciertas unidades, pero son permitidas en otras. La oficina de relaciones públicas del Tsahal (Ejército de Defensa, sic) se justificó diciendo que si bien son de mal gusto (sic), se trata de “…ropas privadas, impresas en empresas privadas, a petición privada de los soldados que terminan los cursos”.

Millones de judíos del mundo que empiezan a sospechar adónde conducen tales métodos de impunidad y gratuita crueldad se atreven a pensar distinto. Sin embargo, raros son los judíos antisionistas (de izquierda o derecha) que cuestionan la naturaleza asesina del Estado de Israel. Algunos creen que la solución radica en los dos estados. Y otros esperan algo así como la paz sin vencedores y vencidos.

¿Y todo ese horror ilustrado para qué? Para mantener a salvo el económica y políticamente rentable antisemitismo y defender la inviabilidad de un despropósito: la identidad colectiva judía.
 

jueves, 31 de julio de 2014

¿Realmente esperaba Israel que Hamas pusiera la otra mejilla?

Por Gideon Levy para Haaretz
Traducción de Ramsés Ancira Saba


Tras el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en los territorios ocupados, Israel arrestó violentamente a unos 500 palestinos, incluyendo a los miembros del parlamento y a decenas de presos, recientemente  liberados, que no tenían relación alguna con el secuestro.

El ejército (israelí)  aterrorizaba a  toda Cisjordania con una redada y  detenciones en masa, cuyo objetivo declarado era "aplastar a Hamas." 

Una campaña racista hacía estragos en internet y dio lugar al crimen de  un adolescente palestino que fue quemado vivo. Todo esto seguido por  la campaña punitiva de Israel contra los esfuerzos por establecer un gobierno de unidad palestino que el mundo estaba dispuesto a reconocer y la violación del compromiso de liberar a los prisioneros, que a su vez detuvo el proceso diplomático y la negativa a proponer ningún plan alternativo.

¿Realmente pensamos que los palestinos aceptarían todo esto sumisa, obedientemente, y con calma, y que la paz y la tranquilidad se mantendría en las ciudades de Israel? ¿Qué estábamos pensando exactamente? ¿Que Gaza iba a vivir para siempre a la sombra de capricho israelí (y egipcio), ¿Que si las restricciones a veces aflojaban un poco y otras veces eran apretaban al punto del dolor, la mayor cárcel del mundo continuaría como una prisión? ¿Que cientos de miles de sus residentes permanecerían aisladas  para siempre? ¿Que las exportaciones seguirían bloqueadas y la pesca restringidas? ¿Cómo se supone exactamente que debe sobrevivir un millón y medio un millón y medio de personas'? ¿Hay alguien que pueda explicar por qué el bloqueo, aunque parcial, de Gaza sigue? ¿Puede alguien explicar por qué su futuro nunca se discute? ¿Acaso pensamos que todo esto iba a continuar y Gaza lo aceptaría sumisamente? 

Cualquier persona que pensaba así fue víctima de engaños peligrosos, y ahora todos estamos pagando el precio. Pero por favor, no te sorprendas. Eso sí, no detener el infierno sobre los palestinos que hacen  llover cohetes contra ciudades israelíes, a cambio de nada, es un lujo que ya no es aceptable. 

El temor que los ciudadanos israelíes están sintiendo ahora, no es mayor que el escalofrío que sienten los cientos de miles de palestinos que en las últimas semanas esperaban con terror a los soldados que llegaban a derribar sus puertas e invadir sus hogares en el medio de la noche, para  destruir, humillar, y luego arrebatarles a un miembro de su hogar. El temor que estamos experimentando no es mayor que el miedo que sienten los niños y adolescentes palestinos, varios de los cuales fueron asesinados en las últimas semanas  sin ninguna razón, porque no representaban ninguna amenaza*,  por las "Fuerzas de Defensa" 

El temor que los  israelíes sienten es ciertamente menor que el  de  los habitantes de Gaza, que no tienen advertencias de color rojo, ni "espacios seguros", ni  Cúpula de Hierro para salvarlos, sólo cientos de incursiones de terror por parte de la Fuerza Aérea de Israel que terminan en la destrucción y la muerte de inocentes, entre ellos ancianos, mujeres y niños, que han sido asesinados durante esta operación, así como ocurrió en otras las que le precedieron en la historia.

La operación ya cuenta con un nombre infantil: "Límite de protección" pero esta "protección perimetral"  no nos da ninguna protección ni tiene un limite. Los medios de comunicación y la opinión pública en Israel, incluyendo a la que se define como de centro izquierda quiere sangrar y destruir a  Palestina, tal y como ha ocurrido desde siempre

Pero lo que sigue, ya se ha escrito desde hace mucho tiempo en las crónicas sangrientas y sin sentido de todas las operaciones contra Gaza a través de los siglos. Lo que es increíble es que  de una operación a otra, nadie parece saber nada, y nada cambia, excepto las armas. 

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, de hecho actuó con moderación al principio, y fue debidamente elogiado por ello: pero le era imposible detenerse sin encarar los cohetes provenientes de Gaza 

Todo el mundo sabe que Netanyahu no estaba interesado en esta confrontación. ¿Ah sí? ¿De verdad? ? Si él realmente no estaba interesado en confrontarse debería haber buscado en serio las negociaciones diplomáticas. Pero no lo hizo, por lo que es claro que él realmente estaba interesado en la confrontación. El titular de su periódico, Israel Hayom, declaró: "Hazlo tuyo hasta el final." Pero Israel nunca logrará el demente final deseado por Israel Hayom -Israel Hoy-  ciertamente no por la fuerza. 

(Nota del traductor "El Take it to finish" del diario Israel Hoy no le recuerda a usted la Solución Final que proclamaba el Nazismo) 

 "No hay forma de evadir el castigo por lo que ha estado ocurriendo aquí durante casi 50 años", dijo el escritor David Grossman  en  la Conferencia de Paz en Israel esta semana. Eso ocurrió apenas un par de horas antes del  siguiente capítulo de la  serie  Crimen y Castigo (seguida por una buena cantidad de los pobrecitos civiles israelíes, tan inocentes ellos, y sin culpa diría en una traducción libre el autor de esta interpretación al español cuyo original puede encontrar aquí: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.604082)

*Se marca esta línea por no encontrar una traducción literal, ya que por supuesto, nunca habrá necesidad de matar a un niño: El original expresa  were killed needlessly by Israeli Defense Forces

martes, 29 de julio de 2014

Israel, no creo en ti

Israel, No Creo en Ti

Asesinando, aludiendo autodefensa
Blasfemando, bendiciendo bombas
Circuncidando, castrando conciencias

Desprestigiando a Dios
Defendiendo al Diablo
Chingas a los chiquillos
Escondiéndote en exclusas excluyentes

Fundamentalista feroz, fracasas
Gritas ¡Guerra! y ¡giman gentiles en Gaza!
Hereje, hieres  héroes en huida
Irrita ese Israel ignorante de Ismael

Judá, no permitas que así te juzguen
Judío
No consientas “kill kneeset ”
Kneeset igual a káiser
Creas kamikazes, revives a Kosovo

Lee a Leah, lactante lejana de Ismael
Misma madre de manifestaciones místicas
Nodo. ¡No  nazi! ¡No Netanyahu!
¡No nación nuclear!

Oh Jerusalén
¿Pares piedras? ¿Políticos prostituidos?
Quieres quemar queridas quimeras

Rata racista y rapaz
Sométete a la sociedad solaz
Salaam es igual a Shalom
Termina tu tenebrosa  trama salaz

Uru, Uru  Ajim
Uru, Uru Ajim, belev sameaj
Despertad, Despertad hermanos (palestinos y judíos)
Con un corazón alegre

Vivamos venturosos
En un Israel sin Varsovia ni Warsaw

Israel. No creo en ti
Si Palestina no es tu igual
Coexistiendo en un nexo de hermandad

Arde ya, zacate de  Zión
Circuncida el odio de tu corazón
Hava Nagila Hava
Te canto hermano palestino
Hava Nagila Vemisvejá

(Ramsés Ancira, Joseph Saba, judío gentil)

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