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domingo, 5 de marzo de 2017

Los señores de la guerra de Israel vuelven sus miradas hacia Gaza.




Por Gideon Levy

“Come you masters of war, … I can see through your masks… You lie and deceive, a world war can be won, you want me to believe, but I see through your eyes, and I see through your brain. … You’ve thrown the worst fear that can ever be hurled, fear to bring children in to the world”.

( Bob Dylan’s “Masters of War”).

“Venid, señores de la guerra… Puedo veros sin vuestras máscaras… 
Mentís y engañáis pretendiendo que una guerra mundial puede ser ganada, queréis que os crea, pero veo lo que hay en vuestros ojos y en vuestros cerebros… Habéis creado el peor de los temores, el de traer niños al mundo”



Ya está. Nuestros señores de la guerra están de vuelta. Los belicistas llegan. No desaprovechan una ocasión de coger un micrófono para proferir amenazas sobre el desencadenamiento de una nueva guerra. Y sin embargo nadie les plantea las preguntas evidentes: ¿por qué? ¿para qué? El norte está tranquilo, el sur también, relativamente.

Pero han pasado dos años y medio desde la última guerra contra Gaza, y el ADN israelí exige una nueva serie de carnicerías. Y sus puestos respectivos -Ministro de Vivienda o Ministro de Educación- son aburridos para gente así. Animar a estudiantes de bachiller a abordar las matemáticas avanzadas o Construir nuevas viviendas públicas es mortalmente aburrido. Tienen necesidad de una nueva guerra que les permita, quizás, alcanzar los puestos que desean.

La Banda de Gaza se muere. Un informe de las Naciones Unidas ha predicho que en 2020 Gaza no será ya capaz de asegurar la vida humana. 


Por tanto, solo les quedan tres años a sus habitantes. Hace mucho que Gaza se ha convertido en una jaula impropia para la vida. Pero cuando no hay disparos de Gaza hacia Israel, nadie se interesa por suerte de la gente de allí. Hamas para sus disparos, pero ha bastado que algún rebelde dispare dos cohetes desde la Banda para suscitar 19 (!) 
ataques aéreos israelís y hacer que salgan todos nuestros belicistas de sus agujeros.

Cuando ha hablado de Gaza, los ojos de Yoav Galant, Ministro de Vivienda, se han iluminado y su rostro ha parecido recuperar color. 


“Pienso que deberíamos estar preparados para la primavera”, calcula este señor de la guerra, que sueña con volver a Gaza para seguir matando, como hizo durante la operación “Plomo fundido” hace ocho años. ¿Por qué en primavera? No hay que plantear la pregunta. Hay ciertamente alguna razón que ignoráis. Quizá porque Charles Aznavour cantó sobre el tema de volver en primavera.

La semana pasada Galant ha aprovechado todas las oportunidades mediáticas -salvo la cadena de música clásica Kol Hamusica- para atizar las llamas y empujar hacia una guerra. Es cierto que nadie se tomaría el trabajo de entrevistar a este aburrido Ministro de Vivienda -al que su colega de partido Moshe Kahlon, Ministro de Finanzas, detesta también- si no es para hablar de Gaza. Como no ha brillado en el tema de la construcción, Galant, un exmilitar, intenta volver a las destrucciones. El partido Likud le espera.

El Ministerio de Defensa es también deseado por Naftali Bennett,Ministro de Educación. Pero para lograrlo hay que atizar las llamas. 


Puesto que el informe oficial sobre el fracaso en la gestión de los túneles de Hamas en Gaza no ha bastado, Bennett sueña también con una nueva guerra. “La próxima secuencia de guerra se acerca”, ha declarado, y esta es una predicción que, en Israel, siempre se realiza. No ha ocultado hasta qué punto tiene prisa por volver a los campos de la muerte de Shujaiyeh [masacre de civiles en julio de 2014] y a las reuniones informativas confidenciales con los oficiales del ejército.

Y luego está, evidentemente, el actual Ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, que, incluso en su actual papel de moderado, no perderá tampoco una ocasión. “No pararemos más que cuando el otro lado pida socorro” (gevalt palabra de origen yiddish), ha declarado con arrogancia. Ha habido de nuevo promesas vacías de una victoria decisiva que no se realizará nunca, y sin embargo todo el mundo está de acuerdo en aceptar el argumento.

Una vez más todo el mundo espera el próximo año, como si se tratara de un destino transmitido por el todopoderoso si no lo está por Gaza. De hecho, Gaza pide gevalt. Pero ninguno de los belicistas escucha. Gaza constituye para ellos una posibilidad de avanzar en sus carreras, de movilizar las fuerzas y conceptualizar una guerra contra el enemigo que no es más que un asalto contra una población impotente, y “un ejército de forofos”. Gaza les permitiría de nuevo grandes titulares, conocer de nuevo la gloria, volver a los viejos buenos tiempos de los uniformes de combate. En caso contrario no habría ninguna razón paralanzarse a un nuevo ataque contra Gaza.

La degradación de la situación podría ser rápida. Bastaría a penas con algunas nuevas declaraciones de guerra, algunas respuestas “desproporcionadas” del ejército israelí a cada petardo o cohete lanzado desde Gaza, para que vayamos allí. Fue Israel más que Gaza quien provocó también la guerra en 2008 y en 2014. El ejército puede encontrarse en Gaza antes de poder decir “puros y champán” (referencia al caso de corrupción en el que está implicado Netanyahu y su esposa ndt).

Y no hay nadie que grite “stop”, nadie que diga que quienes no quieren una guerra en Gaza deberían detener el bloqueo más que destruir la Banda por tercera, cuarta, quinta vez. Pero para decirlo haría falta valentía, una cualidad que no existe entre nuestros señores de la guerra que, como expresan la palabras de Dylan, jamás serán perdonados
.


Publicado en Haaretz 12/02/2017. 
http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.771142

Traducido de la versión publicada en 
http://alencontre.org/moyenorient/israel/les-seigneurs-de-la-guerre-di
srael-tournent-a-nouveau-leurs-yeux-vers-gaza.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

tomado de: http://www.vientosur.info/spip.php?article12256

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Jerusalén, capital del apartheid

por JULIEN SALINGUE 

 Y de repente, los medios y los gobiernos occidentales pusieron cara de
descubrir que Jerusalén era una ciudad “en tensión”. ¿La prueba? Unos
palestinos que atacan a israelíes con la consecuencia de varios
muertos que deplorar....

Una vez más, difícil de creer en las lágrimas de cocodrilo de nuestros
dirigentes, por no hablar de las jeremíadas de los oficiales
israelíes: desde hace decenios, la política del estado de Israel en
Jerusalén es algo conocido y documentado; desde hace decenios, esta
política está guiada por tres principios: colonización, expulsión,
discriminación. Y suscita la revuelta, legítima, de los palestinos. 

 Una explosión anunciada

 “Los [recientes] acontecimientos en Jerusalén Este han estado
caracterizados por la expansión de la colonización y un número
considerable de casas demolidas y de palestinos expulsados. Israel
prosigue activamente, en la práctica, la anexión ilegal de Jerusalén
Este debilitando la comunidad palestina de la ciudad, impidiendo el
desarrollo urbano de los palestinos, y a fin de cuentas, separando
Jerusalén Este del resto de Cisjordania”.

Pero, ¿de quién emana pues esta constatación sin ambigüedad? De un
informe redactado ... en 2009 por los 28 diplomáticos de la Unión
Europea en funciones en Jerusalén. La versión actualizada de este
informe, en 2014, denunciaba “la aceleración sin precedentes de la
colonización” y alertaba: “Existe un riesgo significativo de que unos
incidentes en la explanada de las mezquitas [...] susciten reacciones
extremas tanto localmente como a través del mundo árabo-musulmán”. 

A finales del mes de octubre, el periodista israelí Gideon Levy se
preguntaba, en el diario Haaretz: “Las detenciones masivas en
Jerusalén, que no han despertado ningún interés en Jerusalén, la
invasión de colonos en los barrios árabes con el apoyo del gobierno y
de los tribunales, la negligencia criminal de la que la ciudad es
responsable -todo esto tendrá un coste. ¿Durante cuánto tiempo aún los
palestinos verán a sus hijos con temor a salir de su casa por miedo a
ser atacados en la calle por unos exaltados? ¿Durante cuánto tiempo
verán a sus hijos detenidos por tirar una piedra? ¿Cuánto tiempo
observarán el abandono de sus barrios? ¿Cuánto tiempo consentirán en
su expulsión tácita de la ciudad?”

Una cólera que viene de lejos

En definitiva, para cualquiera que observe aunque sea por encima la
situación de Jerusalén, no habrán sido ninguna sorpresa las actuales
“tensiones”. 

Tras la conquista militar de la parte árabe de Jerusalén
en 1967, las autoridades israelíes no han clasificado más que el 13%
de Jerusalén Este como “zona de construcción” para los palestinos,
contra el 35% para la colonización. Las colonias se han desarrollado a
gran velocidad (más de 200 000 colonos hoy) mientras que los
palestinos recibían los permisos de construir en cuenta gotas. A lo
largo de los diez últimos años, han obtenido menos de 200 por año,
cuando tienen necesidad de diez veces más para absorber el crecimiento
de la población. Construyen pues de forma “ilegal” y se exponen a
demoliciones: más de 1200 edificios destruidos desde el año 2000; más
de 80 000 palestinos de Jerusalén viven hoy en viviendas consideradas
como “ilegales” por Israel y están bajo la amenaza de una orden de demolición.

Los palestinos de Jerusalén tienen un estatus jurídico particular: son
portadores de una “carta de residente” que les permite, entre otras
cosas, votar en las elecciones municipales o trabajar en Israel. Pero
la obtención, la conservación o la renovación de esta carta es un
verdadero viacrucis, y numerosos palestinos pierden su estatus de
residente cada año: dossier incompleto (doce documentos
administrativos son necesarios en ciertos casos), ausencia prolongada,
condenas penales... todos los motivos son buenos para despojarles de
su status de residente. Desde 1994, 11 000 palestinos han perdido este estatus. 

 No se sabe si reír o llorar cuando se oye a un oficial israelí
rebelarse contra las recientes “violencias” palestinas y declarar sin
pestañear: “es preciso que la coexistencia pacífica entre judíos y
árabes continúe en Jerusalén”. La ciudad ha sido objeto, desde hace
decenios, de una política de judaización, con el objetivo de oponerse
a toda reivindicación de soberanía palestina sobre lo que Israel
presenta como su “capital una e indivisible”. Ninguna sorpresa, a
partir de ahí, en que los palestinos de Jerusalén se rebelen
regularmente, como ocurre estas semanas. Una cólera que solo parará
cuando las políticas coloniales y opresivas acaben.

Hebdo L’Anticapitaliste - 265 (20/11/2014)

tomado de: http://vientosur.info/spip.php?article9599

viernes, 29 de agosto de 2014

¿Cómo se siente ser el hombre más odiado de Israel

 
 
A Gideon Levy le resulta imposible no preguntarse: “¿Cómo fue que un periodista – y no el más leído o el más distribuido del país – se volvió el objeto de tal rabia y odio?”

Por Gideon Levy | Haaretz, 17 de agosto de 2014

Fue hace cuatro años. El periódico británico The Independent publicó una entrevista titulada: “Gideon Levy, ¿es el hombre más odiado en Israel, o sólo el más heroico?” La pregunta carecía de fundamento – no era el más odiado, y desde luego tampoco el más heroico. En el verano del 2014 la respuesta sería más concisa – soy el más odiado, después sólo de Khaled Meshal. Es desagradable pero, para este punto, no es demasiado terrible. El narrador no debe convertirse en la historia; el periodista siempre es el medio, no el fin.
Sin embargo, es imposible ignorar la perturbadora pregunta: ¿Cómo fue que un periodista – y no el más leído o el más distribuido del país – se volvió el objeto de tal rabia y odio? ¿Cómo puede un espejito cuarteado, una pequeña linterna de bolsillo, evocar tanta furia? ¿Cómo es que una voz logró que tantos Israelíes, de izquierda y de derecha, del norte y del sur, perdieran así los estribos?
Sólo puede ser porque hasta el último de los incitadores son personas meticulosas. Aparentemente ellos también sienten que algo se les quema bajo los pies, bajo los tapetes de justificaciones y defensas que tendieron para sí mismos. Si no, ¿por qué están tan llenos de furia? ¿Y por qué ya no están seguros de tener la razón?
La verdad es que estoy muy orgulloso de lo que escribí en esta desdichada guerra y avergonzado de las respuestas – que revelaron más sobre la sociedad israelí que sobre cualquiera de las cosas que escribí. Es una sociedad que se niega a sí misma hasta la muerte, que huye de las noticias y se miente a sí misma en su propaganda y su odio.
Ninguna otra guerra me ha revuelto el estómago, cada día y a cada hora, como lo hizo esta. Las espeluznantes imágenes de Gaza me atormentaban. Los medios israelíes, los principales colaboradores voluntarios de esta guerra, casi no las mostraban. Pensé que era imposible no horrorizarse ante los crímenes en Gaza, que estaba bien expresar compasión por sus habitantes, que 2,200 personas asesinadas son un asunto indignante – independientemente de que sean palestinos o israelíes. Pensé que estaba bien sentirse avergonzado, que era necesario recordarnos a nosotros mismos que algunas personas son responsables de la brutalidad, y que esas personas no son sólo Hamas, sino, antes que nada, los israelíes, sus líderes, sus comandantes y hasta sus pilotos.
Para el israelí promedio, que se ha acostumbrado a culpar a los árabes y al mundo entero por todos los males de su país, era demasiado, ciertamente en tiempos de guerra. Pensé que era mi deber expresar mis opiniones y sentimientos en tiempo real, a la hora de la verdad. Sabía que no haría una gran diferencia, pero sentía que había que decir esas cosas. La absoluta mayoría de los israelíes pensaba otra cosa. Pensaban que es un pecado comparar la sangre de los israelíes con la de los palestinos. Que sentir consternación es traición, que la compasión es herejía y que asignar responsabilidades es un crimen imperdonable.
Bueno, queridos amigos, hace mucho que la historia probó que la mayoría indoctrinada no siempre tiene la razón; ciertamente no la tiene cuando le cae encima a una minoría ínfima con una agresividad tan feroz.
Llevo unos 30 años cubriendo la ocupación israelí. Posiblemente he visto más ocupación que ningún otro israelí (con la excepción de Amira Hass). Ese es mi pecado original. Eso es también lo que ha forjado, más que ninguna otra cosa, mi conciencia. He escuchado todas las mentiras, he visto las injusticias vigentes a quemarropa. Ahora alcanzaron, en esta maldita guerra, otro de sus innobles nadires. Es sobre eso que he escrito y lo que Haaretz ha reportado, volviéndose así otro blanco del odio. No era sólo nuestro derecho; era nuestra obligación profesional.
Las miradas maliciosas en la calle, las maldiciones y ataques, no han hecho mella alguna. Ni la harán. La derecha desalmada; el centro complaciente, indiferente, libre de dudas; incluso la siempre petulante dizque-izquierda, que declaró que yo estaba “arruinando a la izquierda”, se unieron todos en un sólo coro chillante, probando así que las diferencias entre ellos son menores de lo que parecían.
Demasiadas personas escribieron y hablaron, ad nauseam, sobre el derecho de paso de Israel, que es siempre absoluto, y sobre la víctima judía, que es la única víctima en el mundo. Yo quería decir también otra cosa – y la opinión de las mayorías se volvió casi frenética. Así que… que se enojen, que me odien, que me ataquen y me releguen – yo seguiré haciendo lo mío.

jueves, 31 de julio de 2014

¿Realmente esperaba Israel que Hamas pusiera la otra mejilla?

Por Gideon Levy para Haaretz
Traducción de Ramsés Ancira Saba


Tras el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en los territorios ocupados, Israel arrestó violentamente a unos 500 palestinos, incluyendo a los miembros del parlamento y a decenas de presos, recientemente  liberados, que no tenían relación alguna con el secuestro.

El ejército (israelí)  aterrorizaba a  toda Cisjordania con una redada y  detenciones en masa, cuyo objetivo declarado era "aplastar a Hamas." 

Una campaña racista hacía estragos en internet y dio lugar al crimen de  un adolescente palestino que fue quemado vivo. Todo esto seguido por  la campaña punitiva de Israel contra los esfuerzos por establecer un gobierno de unidad palestino que el mundo estaba dispuesto a reconocer y la violación del compromiso de liberar a los prisioneros, que a su vez detuvo el proceso diplomático y la negativa a proponer ningún plan alternativo.

¿Realmente pensamos que los palestinos aceptarían todo esto sumisa, obedientemente, y con calma, y que la paz y la tranquilidad se mantendría en las ciudades de Israel? ¿Qué estábamos pensando exactamente? ¿Que Gaza iba a vivir para siempre a la sombra de capricho israelí (y egipcio), ¿Que si las restricciones a veces aflojaban un poco y otras veces eran apretaban al punto del dolor, la mayor cárcel del mundo continuaría como una prisión? ¿Que cientos de miles de sus residentes permanecerían aisladas  para siempre? ¿Que las exportaciones seguirían bloqueadas y la pesca restringidas? ¿Cómo se supone exactamente que debe sobrevivir un millón y medio un millón y medio de personas'? ¿Hay alguien que pueda explicar por qué el bloqueo, aunque parcial, de Gaza sigue? ¿Puede alguien explicar por qué su futuro nunca se discute? ¿Acaso pensamos que todo esto iba a continuar y Gaza lo aceptaría sumisamente? 

Cualquier persona que pensaba así fue víctima de engaños peligrosos, y ahora todos estamos pagando el precio. Pero por favor, no te sorprendas. Eso sí, no detener el infierno sobre los palestinos que hacen  llover cohetes contra ciudades israelíes, a cambio de nada, es un lujo que ya no es aceptable. 

El temor que los ciudadanos israelíes están sintiendo ahora, no es mayor que el escalofrío que sienten los cientos de miles de palestinos que en las últimas semanas esperaban con terror a los soldados que llegaban a derribar sus puertas e invadir sus hogares en el medio de la noche, para  destruir, humillar, y luego arrebatarles a un miembro de su hogar. El temor que estamos experimentando no es mayor que el miedo que sienten los niños y adolescentes palestinos, varios de los cuales fueron asesinados en las últimas semanas  sin ninguna razón, porque no representaban ninguna amenaza*,  por las "Fuerzas de Defensa" 

El temor que los  israelíes sienten es ciertamente menor que el  de  los habitantes de Gaza, que no tienen advertencias de color rojo, ni "espacios seguros", ni  Cúpula de Hierro para salvarlos, sólo cientos de incursiones de terror por parte de la Fuerza Aérea de Israel que terminan en la destrucción y la muerte de inocentes, entre ellos ancianos, mujeres y niños, que han sido asesinados durante esta operación, así como ocurrió en otras las que le precedieron en la historia.

La operación ya cuenta con un nombre infantil: "Límite de protección" pero esta "protección perimetral"  no nos da ninguna protección ni tiene un limite. Los medios de comunicación y la opinión pública en Israel, incluyendo a la que se define como de centro izquierda quiere sangrar y destruir a  Palestina, tal y como ha ocurrido desde siempre

Pero lo que sigue, ya se ha escrito desde hace mucho tiempo en las crónicas sangrientas y sin sentido de todas las operaciones contra Gaza a través de los siglos. Lo que es increíble es que  de una operación a otra, nadie parece saber nada, y nada cambia, excepto las armas. 

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, de hecho actuó con moderación al principio, y fue debidamente elogiado por ello: pero le era imposible detenerse sin encarar los cohetes provenientes de Gaza 

Todo el mundo sabe que Netanyahu no estaba interesado en esta confrontación. ¿Ah sí? ¿De verdad? ? Si él realmente no estaba interesado en confrontarse debería haber buscado en serio las negociaciones diplomáticas. Pero no lo hizo, por lo que es claro que él realmente estaba interesado en la confrontación. El titular de su periódico, Israel Hayom, declaró: "Hazlo tuyo hasta el final." Pero Israel nunca logrará el demente final deseado por Israel Hayom -Israel Hoy-  ciertamente no por la fuerza. 

(Nota del traductor "El Take it to finish" del diario Israel Hoy no le recuerda a usted la Solución Final que proclamaba el Nazismo) 

 "No hay forma de evadir el castigo por lo que ha estado ocurriendo aquí durante casi 50 años", dijo el escritor David Grossman  en  la Conferencia de Paz en Israel esta semana. Eso ocurrió apenas un par de horas antes del  siguiente capítulo de la  serie  Crimen y Castigo (seguida por una buena cantidad de los pobrecitos civiles israelíes, tan inocentes ellos, y sin culpa diría en una traducción libre el autor de esta interpretación al español cuyo original puede encontrar aquí: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.604082)

*Se marca esta línea por no encontrar una traducción literal, ya que por supuesto, nunca habrá necesidad de matar a un niño: El original expresa  were killed needlessly by Israeli Defense Forces

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