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jueves, 21 de enero de 2016

Reencuentrese y reviva su cultura judía


 
 
Raíces y Renacimiento de la cultura judía en Europa del Este del 22 de junio al tres de julio del 2016.
 
La publicación progresista judía The Forward y Yivo le invitan a un ilustrativo viaje por Lituania y Polonia.
 
Experimente la cultura y los tesoros de su propia herencia.
 
Descubra fascinantes historias de Varsovia, Vladivostok, Vilna y más. Su compañero de viaje y guía, el doctor Samuel Kassow, afamado historiador y catedrático de Yivo lo llevará a vivir la fascinante ruta de la cultura judía a través de los años.
 
El viaje a través de Varsovia incluye la visita al Museo Histórico Judío, recientemente abierto, lo que le permitirá conocer a las comunidades judías que empiezan a crecer en Europa del Este.
 
Disfrute el lujo de comida de clase mundial y los sonidos y monumentos que le permitirán abrazar la Cultura Judía del Festival de Krakovia, una de las ciudades más grandes e imponentes de Polonia.
 
El Espacio es limitado en este viaje para un grupo pequeño por lo que le invitamos a realizar pronto su reservación visitando la página de Internet go.forward.com o llamando a este teléfono de Manhattan 212-453-9419.
 
Si desea hacer este viaje desde México, sin guía pero en las mismas fechas que viajará el grupo en Estados Unidos pida que le diseñen y coticen en el teléfono móvil 55 298 69 967.

lunes, 18 de enero de 2016

Investigadores judíos matan cáncer con luz y clorofila

 

Más información desde Enlace Judío

 

México aprueba novedoso medicamento contra el cáncer de próstata inventado por el Instituto Weizmann



México es el primer país en aprobar un medicamento basado en la clorofila bacteriana para el tratamiento del cáncer de próstata en su etapa inicial. La técnica innovadora inventada por científicos israelíes que puede evitar la extirpación de la próstata también se encuentra en proceso de aprobación en Europa.
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ESTI PELED PARA AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO MÉXICO – El novedoso medicamento inventado en el Instituto de Ciencia Weizmann de Rehovot y aprobado clínicamente en colaboración con Steba Biotech de Luxemburgo es una combinación de Tookad soluble e iluminación láser.
La terapia, administrada como un procedimiento ambulatorio de sólo unas horas, ha sido aprobada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para el tratamiento local del cáncer de próstata en su etapa inicial.
La idea es atacar al tumor sin tocar el tejido sano, ya que muchos tratamientos contra el cáncer son generalmente venenosos o rechazados por el cuerpo. Esta técnica es lo último en el tratamiento del cáncer de próstata, y es una alternativa al tratamiento de toda la glándula, que culmina en la escisión radical de la glándula enferma.
El paradigma de la terapia, desarrollada por el Prof. Yoram Salomon del Departamento de Regulación Biológica y el profesor Avigdor Scherz del Departamento de Plantas y Ciencias Ambientales del Instituto Weizmann consiste en una infusión intravenosa de Tookad, seguida por un láser “insertado” en el tejido enfermo mediante fibras ópticas delgadas, guiadas por ultrasonido.
Las plantas usan clorofila para convertir la energía solar en alimento. Ciertas bacterias pueden hacer lo mismo. Scherz es el que primero combinó el Tookad con la bacterioclorofila en su laboratorio.
Una vez que se administra el medicamento, la luz láser “enciende” la droga que circula a nivel local. El resultado es una serie de moléculas tóxicas inestables, oxígeno y óxido nítrico que dañan los vasos sanguíneos que alimentan el tumor. A falta de sangre y oxígeno, el tejido tumoral muere sin afectar a otros tejidos.
El exitoso medicamento fue aprobado en las pruebas clínicas de la fase III que tuvieron lugar en México, Perú y Panamá, con la participación de 80 pacientes. Las pruebas confirmaron la eficacia y los “efectos secundarios mínimos” revelados en previos ensayos clínicos, informó el Instituto Weizmann.
Los investigadores explicaron que los efectos secundarios son “transitorios y están relacionados con el procedimiento y no con el medicamento, tales como ardor y dificultad para orinar causados por la inserción de un catéter. Otros pacientes pueden sentir náuseas por la anestesia, pero el propio Tookad no tiene efectos secundarios.
Mientras tanto, un segundo ensayo clínico de la fase III se llevo a cabo recientemente en Europa. El estudio comparó la progresión de la enfermedad, la tasa de ausencia del cáncer, así como las funciones urinarias y de erección en pacientes tratados con Tookad y los sometidos a vigilancia activa con un seguimiento de dos años, entre más de 400 pacientes en 11 países de Europa. Los resultados están siendo evaluados por la Agencia Europea de Medicamentos.
Weizmann y Cofepris no han iniciado el proceso de comercialización debido a que todo medicamento israelí requiere la aprobación del FDA de Estados Unidos o Europa. “Israel es demasiado pequeño para mantener un sistema de análisis reglamentario de los medicamentos, ya que éste es extremadamente caro y complicado,” señaló Yivsam Azgad, portavoz del instituto.
Fuente: Haaretz / Ruth Schuster
Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudíoMéxico

viernes, 15 de enero de 2016

Alan Rickman, mucho más que "Severus". Hizo dialogar a judíos y palestinos

 Por Ramsés Ancira Saba, basado en el artículo en The Forward:  6 Unexpected Jewish Things About Alan Rickman, de

De Alan Rickman se sabe sobre todo que fue el controvertido profesor Severus Snape en Harry Potter, y en segundo lugar el villano tipo nazi de Duro de Matar, pero lo que menos se conoce de él es que puso a dialogar a judíos y palestinos gracias a su obra, Mi Nombre es Rachel Corrie.

Este es un dato que no encontrará siquiera en la base de datos de Internet Movies Data Base, simplemente porque la película no se ha filmado hasta su muerte en enero de 2016, ha quedado como obra de teatro y en México hemos tenido la fortuna de que se haya puesto en escena.




De Rickman, el actor de origen judío Daniel Radcliff dijo, es el más leal y generoso soporte que haya conocido en la industria del cine. Si tu llamabas a Alan, sin importar en que lugar del mundo estuviera, o que tan ocupado, el te regresaba la llamada. Alguna gente se sorprendería de que al contrario de su rudo personaje, Alan era el más gentil, generoso y divertido de los compañeros, apunto al referirse al intérprete del profesor Snape.

Pero no es necesario hablar de Rickman como el inolvidable personaje de Harry Potter, de eso sobran ensayos. Es más importante decir que fue un hombre bueno y capaz de permanecer casado con la misma mujer 40 años.


Aún más importante es decir que Mi nombre es Rachel Corrie, la obra en la que retrató a la activista judía que fue aplastada a muerte por un buldozer israelí, cuando trataba de evitar que derrumbaran la casa de una familia palestina, es una obra fundamental para denunciar los crímenes de odio.
 
De Mi nombre es Rachel Corrie, Rickman dijo: Muchos judíos apoyaron la obra. El productor en Nueva York era  judío y mantenía debates al término de cada función. Ambos, judíos y palestinos, participaban en las discusiones en el teatro y no había gritos, se escuchaban los unos a los otros.

jueves, 7 de enero de 2016

¿Qué se supone que tiene que hacer Israel?

NOTA DEL EDITOR: Arabia saudita decapitó a docenas
de personas por oponerse a su gobierno dictatorial. Es el
único país del mundo en donde a los blogueros se les 
condena a 100 latigazos, 60 más de los que los romanos
le aplicaron a Jesús de Nazareth.
 
Como justa reacción una turba de  iraníes ingresó a la 
embajada de Arabia Saudita en Teherán y causó daños. 
 
Luego Irán rompió relaciones diplomáticas con Arabia
Saudita, lo cual es más que razonable, no se pueden 
tener relaciones políticas con una nación tiránica y
ejemplar violadora de los derechos humanos.
 
Arabia Saudita e Israel tienen más similitudes de las
que aparecen a simple vista. Hay muchas cosas que no
trascienden la censura periodística internacional
como lo argumenta con datos elocuentes Miko Peled.
 
Una notá más, los judíos progresistas no somos anti
Israel, somos pro Israel tanto como somos Pro Palestina. 
 
 

Miko Peled
publicado en American Herald Tribune
 

Miko Peled
 
 
 
Israel está siendo atacado por los países árabes que quieren
destruirlo, por tanto, ¿qué se supone que debe hacer Israel?
Terroristas palestinos apuñalan a los soldados israelíes, ¿qué se
supone que deben hacer? Irán tiene capacidad nuclear y quiere borrar
del mapa a Israel, por tanto, ¿qué se supone que debe hacer Israel?
Hamas está decidido a matar a civiles israelíes,por tanto, ¿qué debe
hacer Israel? Y continúa la lista de cosas que hacen que lo único que
pueda hacer Israel sea armarse y después atacar y matar a los
palestinos. De modo que no hay esperanza ni razón para esperar un cambio.
Bueno, entonces está bien. Estas han sido las líneas que las
autoridades israelíes han utilizado desde que las creara oficialmente
alrededor de 1956 el entonces general Moshe Dayan (y que anteriormente
usaron de vez en cuando los sionistas) para justificar todos y cada
uno de los crímenes del Estado de Israel. Moshe Dayan fue un criminal
de guerra inepto y cobarde que se hizo famoso por su ojo cubierto por
un parche. También fue un conocido ladrón de antigüedades y traficante
de prostitutas (se dice que cuando le dijeron al primer ministro de
Israel Ben-Gurion que el insaciable apetito sexual de Dayan se estaba
convirtiendo en una vergüenza, Ben Gurion respondió: “¿Y qué? El Rey
David también fue un mujeriego y fue un gran rey”.). Como Jefe del
Comando del ejército israelí Dayan dijo “¿qué íbamos a hacer?” como
excusa en un inolvidable y elocuente discurso pronunciado antes del
ataque de Israel a Egipto en 1956.
 
Dayan estaba fomentando el miedo y un sentimiento de que se trataba
del destino cuando afirmó que los pobres refugiados de la franja de
Gaza “están esperando a matarnos y derramar nuestra sangre” porque,
como el mismo Dayan admitió, “tomamos su tierra y la convertimos en
nuestra”. Pero, explicó, lo hicimos porque no teníamos opción o “¿qué
íbamos a hacer?” después de miles de años en el exilio y de
persecuciones sin fin, y tras el Holocausto nazi, ahora hemos
regresado y debemos vivir siempre espada en mano y mantenerla
firmemente asida “porque aflojáramos” esos árabes sedientos de sangre
lo considerarían un signo de debilidad y la sangre judía inundaría las
calles. En otras palabras, puede que esté justificado que nos odien
estos árabes sedientos de sangre que nos miran desde las puertas de
Gaza, pero es una realidad en la que no tenemos elección. Nuestro sino
es vivir siempre con la espada.
 
¡Qué conveniente!
 
Los crímenes cometidos por Israel se cometen porque Israel no tiene
otra opción. En una entrevista concedida hace ya varios años un
director de interrogatorios de la inteligencia israelí describió cómo
los médicos de los hospitales israelíes hacen la vista gorda cuando
los agentes van a torturar a los “presuntos terroristas” en los
hospitales. Describió cómo “tiran un poco de los tubos y enseguida los
árabes comienzan a hablar”." Y agregó que, por supuesto nadie, piensa
que esté bien pero, ¿qué íbamos a hacer? Estaba justificando la más
inmoral y horrible tortura a personas que están al cuidado de un
hospital, el que los doctores hagan la vista gorda y los agentes hagan
su trabajo con la misma vergonzosa excusa: “¿Qué se supone que tendría
que hacer Israel?”
 
Cuando estaba en Jerusalén el mes de octubre de 2015 vi un programa de
noticias de la televisión israelí. En dicho programa entrevistaban al
miembro palestino del Knesset [parlamento israelí] Mohammad Baraka del
grupo Arab List, el tercer mayor partido del Parlamento israelí.
También le preguntaron: “¿Qué debe hacer un soldado cuando se le
acerca un palestino blandiendo un cuchillo?”. Cuando Baraka comenzó a
hablar de la ocupación fue interrumpido y le dijeron que lo que estaba
diciendo no era relevante y que debía atenerse a la pregunta. En otras
palabras, la ocupación israelí en Palestina no tiene nada que ver con
todo esto y “¿qué se supone que tiene que hacer un soldado?”. Por
favor, diga que lo que están haciendo los soldados israelíes está
justificado, que el asesinato al por mayor de palestinos está bien
porque “¿qué iba a hacer Israel?”. Siembre se lleva a los palestinos a
la televisión israelí para ridiculizarlos o hacerlos callar.
 
La limpieza étnica de Palestina estaba justificada porque los judíos
no tenían otra opción. El lento genocidio del pueblo palestino se
justifica porque Israel no tiene otra opción, el asesinato de miles de
personas en Gaza se justifica porque Israel no tiene otra opción y así
sucesivamente. Los medios de comunicación de Estados Unidos han dado
aún un paso más y agregan “nosotros haríamos lo mismo” como si esto
añadiera peso al argumento de “¿qué se supone que tiene que hacer Israel?”.
 
Tal vez ha llegado el momento de reflexionar seriamente sobre esta
cuestión y tratar de ver si existe alguna respuesta. ¿Qué se supone
que debe hacer un soldado israelí? Acabar con el infierno de las
ciudades, los pueblos y los vecindarios palestinos. Y demoler el muro
y todos los puestos de control instalados en los caminos de salida
¿Qué tiene que hacer Israel con los cohetes que le llegan desde Gaza?
Levantar el asedio a Gaza, desmantelar el muro y los puestos de
control y conceder a los habitantes de Gaza la libertad que merecen.
¿Qué deben hacer los israelíes? Si no les gusta vivir en un país con
una mayoría árabe, puede irse a otro lugar o hacerse a ello y si
eligen quedarse, comportarse como inmigrantes en vez de como
colonizadores (esta diferencia es importante y me la dejó clara mi
sobrino Guy Elhanan).
 
Y en cuanto a la gran pregunta, “¿qué debe hacer Israel?”, Israel debe
liberar a todos los presos palestinos, derogar todas las leyes que
otorgan a los judíos derechos exclusivos en Palestina, derogar la ley
que prohíbe a los palestinos retornar a su tierra y destinar los miles
de millones de dólares que se necesitan para pagar indemnizaciones a
los refugiados y a sus descendientes. A continuación Israel debe
convocar unas elecciones libres y con un voto para cada persona en las
que todas las personas que viven en Palestina voten en pie de
igualdad. Eso es lo que Israel debería hacer.
 
Miko Peled es un escritor y activista israelí que vive en Estados
Unidos. Nació y creció en Jerusalén. Su padre fue el difunto general
israelí Matti Peled. La tragedia personal de su familia le llevó a
explorar Palestina, su pueblo y su narrativa. Ha escrito un libro
sobre su viaje desde la perspectiva del israelí privilegiado a la de
los palestinos oprimidos. Su libro se llama The General’s Son, Journey
of an Israeli in Palestine [El hijo del general . Viaje de un israelí
a Palestina]. Peled habla tanto a nivel nacional como internacional
sobre la cuestión de Palestina. Peled apoya la creación de un único
Estado democrático en Palestina, además de defender enérgicamente la
campaña de BDS [boicot, desinversión y sanciones a Israel.
 

viernes, 18 de diciembre de 2015

Stars Wars Vs Star Trek (Judeografía)




Todo mundo sabe que Hollywood es una industria con gran presencia judía, pero cuando se trata de fenómenos de la ciencia ficción cinematográfica no está de mas reflexionar en dónde se ubicarían los personajes de La Guerra de las Galaxias y Viaje a las Estrellas si tuvieran que decidir sobre el conflicto palestino israelí en el Siglo XXI.

Sin duda Benjamin Netanyahu y lo que su ideología representa, estarían detrás del Imperio del Mal. 

De Viaje a las estrellas, no cabe duda, su creador Gene Roddenberry, como Carl Sagan, ambos judíos, siempre creyeron en la armonía de todas las razas, sin importar colores o religiones. Sobre todo esto último, que es la causa de los mayores odios y el mayor número de asesinatos en el Siglo XXI.

Esta judeografía fue publicada originalmente en Forward, diario virtual de los judíos progresistas en norteamérica.

martes, 10 de noviembre de 2015

"Ahora os toca a vosotros pasar miedo”. Palestina a ocupantes



MICHAEL WARSCHAWSKI


"Ahora os toca a vosotros pasar miedo”.



 Así me decía hace unos días una
joven estudiante palestina de la Universidad de Belén, añadiendo: “Si
fuera más valiente, yo también atacaría a un colono o a un soldado,
pero soy demasiado miedosa para estar dispuesta a morir”… /1

Los ataques espontáneos con arma blanca, cuchillo de cocina o
destornillador, crean un efecto de emulación, a pesar de que se han
convertido en operaciones suicidas: Netanyahu ha dado la orden de
disparar a matar contra cualquiera que ataque a un israelí. Convocando
a los ciudadanos a salir armados, y a utilizar sus armas sin dudar,
Netanyahu quiere dar la impresión de que tiene una respuesta a este
nuevo tipo de ataques, pero los resultados no abogan a su favor.

Tanto en Cisjordania, como en Jerusalén o incluso en el territorio
israelí, los atentados prosiguen y las fuerzas de seguridad no pueden
hacer nada, ya que los jóvenes, incluso los muy jóvenes que atacan a
la gente que pasa no están dirigidos por ninguna organización. El
ataque puede venir en cualquier momento y de cualquier parte.

Discursos amenazadores, actores represivos

Las consignas del gobierno han creado un auténtico Far West. Todo el
mundo dispara sobre todo el mundo: ya ha habido policías que han
disparado contra otros policías, algunos paseantes israelíes han sido
heridos por balas perdidas, un emigrante eritreo ha sido linchado
hasta la muerte porque unos paseantes le habían tomado por un árabe…Y
la lista se alarga cada día.

El miedo del que hablaba esta estudiante es tangible: por la noche,
las calles están vacías, los centros comerciales, desiertos, incluso
en Tel Aviv que sin embargo está alejada de la línea de fuego e
incluso a plena luz del día las tiendas del gran mercado de Mahame
Yehouda en Jerusalén no venden lo necesario para subsistir.

Para dar la impresión de que controla la situación, el Primer Ministro
no para de pronunciar discursos amenazadores y de prometer una nueva
serie de medidas represivas. Por el momento, no ha logrado más que
separar Jerusalén Oeste de los barrios palestinos de Jerusalén Este
por muros y bloques de cemento, lo que es más bien irónico para quien
ha hecho su campaña electoral acusando a sus adversarios… ¡de querer
dividir Jerusalén! En realidad, Netanyahu se ha visto obligado a
imponer una vuelta al statu quo sobre la Explanada de las Mezquitas y
a reforzar el papel de Jordania en el lugar, más allá incluso de lo
que se había acordado entre el Rey Hussein y Moshe Dayan en 1967, el
célebre “statu quo”.

Entre las medidas represivas, se debe mencionar también la amenaza de
retirar el permiso de residencia a decenas de miles de palestinos de
Jerusalén Este que viven en los suburbios de la ciudad.

Una minoría movilizada por la solidaridad

La extrema derecha en el gobierno se aprovecha de la situación para
hacer nuevas propuestas y redactar nuevos proyectos de ley
liberticidas, en particular contra la minoría palestina y sus partidos
políticos. Una vez más la diputada Haneen Zoabi está en el punto de
mira. La viceministra de Asuntos Exteriores Tzipi Hotovely ha decidido
recorrer el mundo para recordar que no hay palestinos y que Dios dio
Palestina al pueblo judío y solo a él…

Las medidas represivas tienen el apoyo de la gran mayoría de la
población israelí, con la oposición del centro-izquierda (“el Campo
sionista”) exigiendo más aún y criticando al gobierno de no ser
suficientemente firme. Un centenar de muertos palestinos en un mes, no
parece que sea suficiente para Yitzhak Herzog…

Aunque haya habido manifestaciones que llamaban al gobierno a más
moderación, la mayoría de lo que era, hace aún 15 años, el “movimiento
por la paz” prefiere gastar su energía celebrando en masa el vigésimo
aniversario del asesinato de Yitzhak Rabin… Esto en vez de sumarse a
las movilizaciones combativas de la minoría palestina de Israel que,
gracias a la unidad construida durante la última campaña electoral,
multiplica las acciones de solidaridad con sus hermanos y hermanas de
Cisjordania.

http://www.npa2009.org/actualite/international/israel-la-population-peur-mais-soutient-la-repression

domingo, 8 de noviembre de 2015

Netanyahu rompe la marca mundial del cinismo


 Maciek Wisniewski


Parecía difícil que Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí,
batiera su propio record de chutzpah (descaro, en hebreo y yidish; en  polaco: hucpa), una nefasta faceta personal –y estilo de hacer
política– en cuya crítica se especializa el viejo Uri Avnery (véase: A  world record for chutzpah, en Counterpunch, 16-18/8/13).

Pero lo logró. Y no sólo eso. Con un par de frases llevó también todo
el debate en torno al conflicto judío-árabe –incluso su entendimiento–
a otro nivel de demencia (y vaya, ya ha hecho mucho).

Pero... ¡qué frases! Los guionistas de Hollywood se morirán de
envidia. Los historiadores en todo el mundo, que por décadas –y sin
éxito– han tratado de ubicar el momento exacto en que Hitler oprimió
el botón de la solución final, querrán cambiar de profesión.

En la historia según Netanyahu todo ocurrió entre las 4:30 y las 5:45
de la tarde del 28 noviembre de 1941 en Berlín, durante el encuentro
entre el Führer y Haj Amin al-Husseini, el muftí de Jerusalén
(1921-1937) y líder nacional palestino. Según él, hasta aquel entonces
Hitler no quería exterminar a los judíos, sino expulsarlos (¡sic!),
pero el muftí lo hizo cambiar de idea (¡sic!):

–Si expulsa a los judíos, todos ellos vendrán aquí [a Palestina].

–Entonces, ¿qué debo hacer con ellos? –pregunta Hitler.

–Quemarlos –responde al-Husseini.

¡Uno de los grandes misterios de la historia resuelto en 20 segundos!
Sólo que... todo este diálogo es totalmente apócrifo, no está en los
documentos de la época (véase: What really happened when muftí met
Hitler, en Haaretz, 22/10/15) ni en ningún otro lugar, salvo la
imaginación de Netanyahu.

Dina Porat (Yad Vashem): es un completo disparate; Moshe Zimmerman
(Universidad Hebrea): es algo al borde del negacionismo; Tom Segev
(autor de Seventh million, sobre usos y abusos del Holocausto): es un
cuentito inoportuno.

Quizás sería algo sólo para reír, una buena escena en una comedia
sobre el Holocausto (¿con Bruno Ganz como Hitler y Roberto Benigni
como muftí?), si no fuera por el momento y contexto.

El desafortunado muftí al-Husseini que, exiliado en Europa,
oponiéndose al colonialismo británico y buscando garantías para la
Palestina independiente se alió con los nazis –pero nunca fue nada más
que un peón en su propaganda–, hizo su reaparición de las tinieblas de
la historia (¡con diálogo y todo!) en un ferviente discurso que
Netanyahu dio ante el Congreso Mundial Sionista en Jerusalén (video:
Haaretz, 21/10/15), celebrado en medio de una nueva ola de
enfrentamientos palestino-israelíes (con Jerusalén y la mezquita Al
Aqsa como centro).

El mismo día, fuerzas israelíes abatieron a cinco palestinos en
territorios ocupados y fue asesinado un colono israelí. En un mes
murieron más de 50 palestinos y unos 10 israelíes (la mayoría acuchillados).

Mencionar al muftí –instigador de los ataques a judíos en los años 20
(verdad) e instigador del Holocausto (mentira)– tenía dos propósitos:

1) aparentar que el motivo detrás de la actual revuelta palestina no
es el peso de la ocupación y el colonialismo, sino el viejo odio y
antisemitismo genocida (¡sic!) que se remonta incluso a la época pre
Israel, 2) y completar el paso de estafeta de miedo: después de que el
acuerdo nuclear con Irán le quitó a Netanyahu su principal arma
política –la bomba iraní bautizada por él como segundo Holocausto
(¡sic!)–, se pasó a tiradores de piedras (amenazados con 20 años de
cárcel), al terror de los cuchillos y finalmente a
“palestinos-artífices de la ‘solución final’” (¡sic!).

Nada nuevo bajo el sol.


La reciente chutzpah de Netanyahu es sólo otro caso de la vieja
operación que Idith Zertal llamó la nazificación de los palestinos
(véase: “Israel’s Holocaust and the politics of nationhood”, 2005) que
consiste en:

• La identificación de los palestinos desplazados por la creación de
Israel (1948) con el Holocausto mediante su transformación en amenaza
existencial, su deshumanización y demonización (reforzando la idea de
victimización judía y de Israel-país en estado de emergencia permanente).

• El desplazamiento temporal y espacial de amenaza nazi a los
palestinos y a Medio Oriente para justificar su desalojo y otras
prácticas coloniales (sobre todo después de la guerra de 1967).

• La normalización y legitimación del expansionismo provisto de un
argumento moral (los 6 millones...) y visto como medida preventiva
contra el nuevo Auschwitz.

Por si fuera poco, los palestinos también caen víctimas de una
transferencia del trauma.

Bien anota en este contexto David Hearst: con el paso del tiempo y las
nuevas generaciones, la rabia post Holocausto en Israel –igual que el
miedo un objeto de manipulación– crece y muta, pero su objetivo ya no
son los que realmente mataban: los alemanes, ucranios, letones o
polacos, sino... los palestinos (MEE, 21/10/15).

En la mayoría, las marchas de veteranos de las SS en Riga o marchas
con antorchas de neonazis ucranios y veteranos de OUN/UPA
corresponsables por la masacre de 34 mil judíos en Babi Yar en
septiembre de 1941, en la primera fase de la solución final (antes del
encuentro muftí-Hitler y sin que haga falta su incitación...), ya no
evocan la imagen del exterminio tanto como lo hacen las marchas de Hamas.

En fin: la sola idea de que Hitler era un antisemita despistado que
necesitaba preguntarle a al-Husseini qué hacer con los judíos es
absurda (y ahistórica).

Uri Avnery: “Hitler trataba su antisemitismo en serio y lo aplicaba a
todos los semitas. También detestaba a los árabes. Contrariamente a la
leyenda, sentía aversión al muftí… lo recibió una vez para la foto
pedida por la propaganda y no quiso verlo de nuevo”.

También contrariamente a la leyenda (propaganda sionista), en la
historia del mundo árabe no hubo casos de odio y persecuciones como
los de Europa culminados con la Shoah; al contrario: lo que hubo fue
–en general– entendimiento y coexistencia (The fallacy of rising
anti-semitism, en Counterpunch, 20-22/2/15).

Ayer el Holocausto fue una gran hecatombe; hoy, según Norman
Finkelstein (Why is Netanyahu trying to rewrite history?, en Al
Jazeera, 22/10/15), ya es sólo una shmata (trapo en yidish, del polaco
szmata) para todos los usos políticos del momento.

¿Qué es –desde el punto de vista histórico– lo más chocante en la
versión apócrifa del encuentro entre el gran muftí de Jerusalén Haj
Amin al-Husseini y Adolf Hitler (28/11/41) ofrecida por Benjamin
Netanyahu (véase: La Jornada, 30/10/15)?:

a) Blanquear a Hitler (“que sólo quería expulsar los judíos pero el
muftí le dijo de ‘quemarlos’”).

b) Absolver a los alemanes (que no eran tan malos ya que el Holocausto
fue incitado por los viles árabes).

c) Borrar a Europa del camino a Auschwitz (aparentando que la idea
vino de afuera y no existía hasta noviembre de 1941).

Todo: a), b) y c). Imagínense: ¡el primer ministro israelí dándoles la
mano a los negacionistas! Pero lo último resulta quizás más
perturbador. Piénsenlo: ¡como todos andaban (andábamos) equivocados!

Zygmunt Bauman, que analizó el Holocausto como producto de síntesis
única de varias tendencias de la modernidad europea ( La modernidad y
el Holocausto, 1989). Enzo Traverso, que estudió cómo la continuidad
histórica de la Europa liberal –desde la guillotina y la fábrica
capitalista, hasta las matanzas coloniales y la Primera Guerra Mundial
(sin olvidar el bien enraizado antisemitismo)– formó el universo
social y mental en que se engendró la solución final ( La violencia
nazi: una genealogía europea, 2002). Varios historiadores que
rastrearon la puesta en marcha de la máquina de la muerte hasta
mayo/junio de 1941, concluyendo que fue la fusión del antisemitismo
biológico nazi con las condiciones de guerra y estableciendo una línea
desde Mein kampf de Hitler (1929), su discurso sobre la destrucción de
la raza judía (enero de 1939), el Holocausto por balas: matanzas a
cargo de unidades móviles/ Einsatzgruppen (y sus ayudantes ucranios,
letones o lituanos), los primeros experimentos con cámaras de gas
(septiembre de 1941), hasta la operación Reinhard y la construcción de
campos de exterminio en Polonia (octubre de 1941). Incluso Raul
Hilberg, el más grande historiador del Holocausto, que en su opus
magnum de tres tomos le dedicó al muftí apenas... un pasaje ( La
destrucción de los judíos europeos, 1961).

¡Y ahora resulta que fue por la incitación palestina! Bueno: eso
quisiera Netanyahu.

Aunque Yad Vashem rechazó sus revelaciones, su propio modo de enseñar
historia no está lejos: la entrada sobre al-Husseini en su
Enciclopedia del Holocausto es dos veces más larga que la de Goebbels,
más larga que la de Himmler y Heydrich juntas y sólo un poco más chica
que la de Hitler. ¿ Cui bono?

Quisiera proponer una fórmula: si no se sabe de qué se trata, se trata
de la propaganda sionista.

Gilbert Achcar: manipular la figura del muftí sirvió ayer para hablar
de la corresponsabilidad palestina por la Shoah y justificar la
creación de Israel en su tierra ( The arabs and the Holocaust: the
arab-israeli war of narratives, 2010).

Joseph Massad: pintar al muftí como el partícipe del Holocausto sirve
hoy para presentar la resistencia palestina no como un proyecto
anticolonial, sino una reacción antisemita ( The persistence of the
palestinian question, 2006).

En esto andaba Netanyahu: pintando los últimos ataques palestinos no
como una reacción al colonialismo, sino viejo afán judeicida. Y cuando
se le acabó la pintura, dijo que lo que dijo... no era del todo cierto. ¡Uff!

Primero se retractó a medias (no quise blanquear a Hitler, pero
tampoco hay que disminuir el papel del muftí en el exterminio (¡sic!),
The Guardian, 21/10/15), luego casi del todo (“no quise crear la
impresión que fue él quien ideó la ‘solución final’, lo hicieron los
nazis sin influencia externa en junio de 1941”, The New York Times, 30/10/15).

Sólo que una vez nazificados los palestinos, cuando la foto de
al-Husseini con Hitler, el único propósito y producto de su reunión,
ya dio la vuelta al mundo, mandó otro mensaje: Este es el padre de la
nación palestina.

Uri Avnery: “Es ridículo bautizar al muftí como el ‘padre de la
nación’. En todos mis cientos de encuentros con los palestinos, desde
Arafat para abajo, jamás escuché una buena palabra de él (...) lo
describían como ‘patriota’, pero igual una persona de horizontes
estrechos (...) culpable por el desastre de 1948”, ( Counterpunch, 30/10/15).

Tampoco retiró su aseveración que al-Husseini fue juzgado en
Nuremberg. No. No fue juzgado. Ni allí, ni en ninguna otra instancia.
Tal vez debería.

Sirvió a los nazis con mensajes radiales dirigidos a los musulmanes en
la URSS. Ayudó a reclutar a los musulmanes bosnios para la 13 división
de las SS que luchaba contra los partisanos de Tito (y no estaba
involucrada en ningunas acciones antijudías). Una vez bloqueó un
transporte de Cruz Roja a Palestina con niños húngaros-judíos que
sabía que irían a Auschwitz, pero no fue artífice del Holocausto (los
alegatos de un ayudante de Eichmann que lo implicaba en su planeación
–y de dónde viene también la acusación– fueron rechazados por
historiadores como Yehuda Bauer por poco creíbles).

Al final murió tranquilamente en Beirut en 1974 y nadie se interesó
por él. Ni siquiera los propios israelíes que lo tenían al lado y que
sí se molestaron 10 años antes por el mencionado Eichmann hasta la
lejana Argentina.

En sus memorias, Abu Iyad, alto dirigente palestino, anota que unos
años antes de 1974 lo confrontó por su acercamiento a Hitler, error,
que condenamos inequívocamente ( My home, my land: a narrative of the
palestinian struggle, 1981).

Los disparates de Netanyahu, aunque productos de otro contexto, se
insertan en la oleada del revisionismo histórico derechista rampante
en Europa, agudizado por el conflicto en Ucrania y orientado a
rescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Al final, lo del revisionismo lo tiene en las venas: su padre (de
hecho: un historiador...) fue secretario de Vladimir Ze’ev Jabotinsky,
fundador del sionismo-revisionista inspirado por el fascismo italiano,
que apelaba por una postura más dura frente a los árabes.

Desde su fundación, Israel pasó por varias guerras (como la de 1967,
que lo volvió un régimen colonial), pero la historia de la Segunda
Guerra Mundial –y su manipulación– sigue siendo clave en la estrategia
de demonizar y justificar el despojo de los palestinos.

* Periodista polaco

Maciek Wisniewski*

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